Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Venid, mi dulce Francia,
queste joglar al-ud
vede en tu ser quietud
para cantaros m'ansia.
Oíd, mi blanca fembra,
questa pasión reclama
la misteriosa llama
que mis amores membra.
Corred, mi belle doncella,
a este amor que vedo,
que'n soledades quedo
mi nocturnal querella.
Tornad, mi bien, tornad,
al perfumado lecho,
que en mi sufrir desecho
pidole a Dios piedad.
Venid, mi luz, venid,
que me anochece el cielo.
Venid, mujer de hielo,
y en mi dolor dormid.
queste joglar al-ud
vede en tu ser quietud
para cantaros m'ansia.
Oíd, mi blanca fembra,
questa pasión reclama
la misteriosa llama
que mis amores membra.
Corred, mi belle doncella,
a este amor que vedo,
que'n soledades quedo
mi nocturnal querella.
Tornad, mi bien, tornad,
al perfumado lecho,
que en mi sufrir desecho
pidole a Dios piedad.
Venid, mi luz, venid,
que me anochece el cielo.
Venid, mujer de hielo,
y en mi dolor dormid.
Última edición:
::