La lluvia es en mi ventana
un martillo percutor,
un sonido relajante,
un té verde en el sillón.
Horizonte blanco puro,
con una cruz en la cima,
el halcón cae en picado
alguien retribuirá su ira.
Extraña serenidad
va calando en mis pulmones,
mi corazón me permite
qué le mienta y le dé flores.
Ya no quiere puñaladas
de esas que traen los recuerdos.
Ya prefiere las orquídeas
qué se disfrazan de sueños.
La lluvia para de golpe,
el halcón ata su presa,
y yo me inquieto preguntando
por la vida y su belleza.
un martillo percutor,
un sonido relajante,
un té verde en el sillón.
Horizonte blanco puro,
con una cruz en la cima,
el halcón cae en picado
alguien retribuirá su ira.
Extraña serenidad
va calando en mis pulmones,
mi corazón me permite
qué le mienta y le dé flores.
Ya no quiere puñaladas
de esas que traen los recuerdos.
Ya prefiere las orquídeas
qué se disfrazan de sueños.
La lluvia para de golpe,
el halcón ata su presa,
y yo me inquieto preguntando
por la vida y su belleza.