Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Espasmosmíos te caen sobre la noche,
comoun halcón suicida con torpeza y desequilibro
sedesplomó de la alta torre y provocó
alas densas nubes que abrieran
suboca de relámpago,
partiendoen dos tus muslos de árbol y cópula.
Laslenguas del mineral río
mojaronlas orillas de tus cuatro labios,
conlengua del rubí trepé a sus encantos
Elevandomi fiebre de sudor extasiado,
porel meridional eje de tu cuerpo arribe a tu boca,
allívivía el gemido con su barba blanca
yla ausencia del silencio
estallabacon orden de campanas.
Crujientestornillos del tálamo,
explotandocomo granadas quemantes.
cuandomaceré tus pechos de girasoles
ruandomis manos tus abras humedecidas.
Ahorapuedes narrar el amor sensual
conun hombre
almundo humano
olos claveles excitados.
Decuando el germen blanco
Colmótu espacio,
ala hora de las ventanas cerradas
dondetu sombra quedó en permanencia fatigada.
comoun halcón suicida con torpeza y desequilibro
sedesplomó de la alta torre y provocó
alas densas nubes que abrieran
suboca de relámpago,
partiendoen dos tus muslos de árbol y cópula.
Laslenguas del mineral río
mojaronlas orillas de tus cuatro labios,
conlengua del rubí trepé a sus encantos
Elevandomi fiebre de sudor extasiado,
porel meridional eje de tu cuerpo arribe a tu boca,
allívivía el gemido con su barba blanca
yla ausencia del silencio
estallabacon orden de campanas.
Crujientestornillos del tálamo,
explotandocomo granadas quemantes.
cuandomaceré tus pechos de girasoles
ruandomis manos tus abras humedecidas.
Ahorapuedes narrar el amor sensual
conun hombre
almundo humano
olos claveles excitados.
Decuando el germen blanco
Colmótu espacio,
ala hora de las ventanas cerradas
dondetu sombra quedó en permanencia fatigada.
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