sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Veo un ojo embarazado
se ve que en su retina
tiene una vida
que hace que vea al mundo.
Sus procesos de sueños
es como ver rimar a su acento
para que pronuncie que
llega a la realidad.
Sus pensamientos
se despejan
y se hacen ver
en la orilla del alba.
Su corazón acentúa
el latido de sus parpados
que llevan a su mente
el ritmoso nombre
que ocasiona
sus brillos
que enciende su abismo
para que caigan sus pupilas
y den a luz.
Las brisas se abren
en las pestañas
que las descosen como cortinas.
El mejor acontecimiento
de su crecimiento
se abre en las palabras
hechas poesía
para llevar a su apellido
al lugar donde
se ve con cariño.
Nuevos horizontes se abren
se escuchan a las lágrimas
como tienen sentimientos,
se ve que el amor se
siente en su mirada
y cuando llama
a la noche para que duerma
pasan nueve horas
y por fin
nace la criatura
esa que sale por la vista
que ve
que se educa
entre cada baño salado
como el mar
y sale a navegar
en las sonrisas
que lo llevan
para que nunca se muera
el momento
por el que
se siente
que la felicidad
es más que eso,
es la alegría
nacida
por la vistosidad
que enciende
la energía
para tener
el pálpito
de que la muerte termina
exactamente cuando el ojo
se cierra
saliendo las últimas lágrimas
por las que descansa
en paz y en gloria.
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