Las nubes
diluyeron a la peña en su humedad.
El silencio
solo roto por los grajillos,
anunciaban ya el largo otoño
ha veces cálido del norte.
Los paseos se hacen silenciosos y profundos.
Por los cerros
me adentro en el azul del bosque,
la paz me envuelve,
solo tus pasos suenan en la tierra
y de vez en cuando, un corzo asustado
salta como yo de su silencio.
La lluvia me amenaza sigilosa
haciéndome llegar su aroma.
En el valle,
los pies se atan a la tierra
y mi pensamiento no vuela,
se paran en el camino.
diluyeron a la peña en su humedad.
El silencio
solo roto por los grajillos,
anunciaban ya el largo otoño
ha veces cálido del norte.
Los paseos se hacen silenciosos y profundos.
Por los cerros
me adentro en el azul del bosque,
la paz me envuelve,
solo tus pasos suenan en la tierra
y de vez en cuando, un corzo asustado
salta como yo de su silencio.
La lluvia me amenaza sigilosa
haciéndome llegar su aroma.
En el valle,
los pies se atan a la tierra
y mi pensamiento no vuela,
se paran en el camino.