En los cristales
el árbol llama
esperando expandirse
por la fresca casa.
En la acera,
el fuego del cemento
empuja deprisa
buscando la sombra.
En Triana
los veranos son así,
fuego, sombra y deseos
que se esconden
en los rincones
esperando la siesta,
o la noche desnuda
encima de las sabanas.
Casi siempre,
frescas mañanas,
sol rojo al alba,
y en el autobús,
aire acondicionado
el árbol llama
esperando expandirse
por la fresca casa.
En la acera,
el fuego del cemento
empuja deprisa
buscando la sombra.
En Triana
los veranos son así,
fuego, sombra y deseos
que se esconden
en los rincones
esperando la siesta,
o la noche desnuda
encima de las sabanas.
Casi siempre,
frescas mañanas,
sol rojo al alba,
y en el autobús,
aire acondicionado