P
Paloma Martin
Invitado
Aún no es verano,
ni siquiera es primavera
sin embargo una brisa
me rozó la cara hoy.
Como si la espera
se hubiera acotado
y el verano con sus velas
desplegadas al mar
en el puerto
de mis sentidos,
ya hubiera desembarcado.
Sentí en el aire
perfume a jazmín
esa flor bella
con aroma de ensueño,
vestida de blanco
como una novia sin dueño.
Me llegó de allá lejos
y hace tiempo
un rumor de siesta
callada de enero ,
y de noches pobladas
de juegos hasta tarde
en la vereda.
Sentí en la boca el sabor
de terrón
de azúcar color rojo
que tiene la sandía.
su fruta de estación.
Me abrazó
por un segundo
con su característico
ardor,
como me rodeó
con sus manos,
mi primer amor,
de verano.
 
 
 
 
 
 
 
ni siquiera es primavera
sin embargo una brisa
me rozó la cara hoy.
Como si la espera
se hubiera acotado
y el verano con sus velas
desplegadas al mar
en el puerto
de mis sentidos,
ya hubiera desembarcado.
Sentí en el aire
perfume a jazmín
esa flor bella
con aroma de ensueño,
vestida de blanco
como una novia sin dueño.
Me llegó de allá lejos
y hace tiempo
un rumor de siesta
callada de enero ,
y de noches pobladas
de juegos hasta tarde
en la vereda.
Sentí en la boca el sabor
de terrón
de azúcar color rojo
que tiene la sandía.
su fruta de estación.
Me abrazó
por un segundo
con su característico
ardor,
como me rodeó
con sus manos,
mi primer amor,
de verano.
 
 
 
 
 
 
 
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