ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
Verás...
necesito que me quieras, eso es todo.
Necesito gritar y que me quieras.
Necesito cascar rabias, y que me quieras.
Necesito trabajar poco, y que me quieras.
Necesito no querer tener hijos, ni mascotas, y que me sigas queriendo.
Necesito ser pobre, pobre, porque no necesito más que ser arrendatario
y tener para lo básico de estos tiempos, y que me sigas, que me sigas queriendo.
Necesito que me quieras aunque escriba poemas que según tú no son poemas.
Necesito que me quieras sin tener que tratar de impresionarte todos los días:
no sabes lo injusto que es para uno tratar de impresionarte todos los días;
y no sabes lo agotador que es para uno tratar de enamorarte todos los días,
como si fueras un maldito animal que hay que entretener.
No, el amor o como clítoris quieras llamarle no es así.
No se trata de migas y palomitas.
Verás,
necesito que me quieras no más, eso es todo,
sin tener que decirte que voy a cambiar;
sin tener que gastar un puto peso en chocolates, o flores,
o ridículos globos con forma de corazón, u osos de peluche,
o tarjetas, o citas a la luz de las velas ensuciando
con algo tan mundano como una cena
alguna magnífica obra del repertorio romántico para violín.
Verás, necesito que me quieras aunque me levante tarde,
que me quieras y que no le creas a Disney, o sea,
que no hayas crecido asimilando inconscientemente tanta porquería.
Necesito que me quieras no más, así de simple.
Pero porqué, ¡porqué carajos hay que estar tratando de conquistarte diariamente
con la estúpida amenaza de que al menor descuido podrías irte con otro!
Yo no creo en las reinas.
Pero al final del día, uno es el hombre,
y tiene la culpa de todo,
y tiene que poner el hombro en todo,
mientras que tú sólo eres una especie de princesita adulta joven
que quiere ser atendida y que considera que su belleza es compensación suficiente.
¿Tan difícil es decir “nos queremos” y simplemente permanecer, uno al lado de otro sin pedir ninguna porquería más?
Y perdón que grite.
necesito que me quieras, eso es todo.
Necesito gritar y que me quieras.
Necesito cascar rabias, y que me quieras.
Necesito trabajar poco, y que me quieras.
Necesito no querer tener hijos, ni mascotas, y que me sigas queriendo.
Necesito ser pobre, pobre, porque no necesito más que ser arrendatario
y tener para lo básico de estos tiempos, y que me sigas, que me sigas queriendo.
Necesito que me quieras aunque escriba poemas que según tú no son poemas.
Necesito que me quieras sin tener que tratar de impresionarte todos los días:
no sabes lo injusto que es para uno tratar de impresionarte todos los días;
y no sabes lo agotador que es para uno tratar de enamorarte todos los días,
como si fueras un maldito animal que hay que entretener.
No, el amor o como clítoris quieras llamarle no es así.
No se trata de migas y palomitas.
Verás,
necesito que me quieras no más, eso es todo,
sin tener que decirte que voy a cambiar;
sin tener que gastar un puto peso en chocolates, o flores,
o ridículos globos con forma de corazón, u osos de peluche,
o tarjetas, o citas a la luz de las velas ensuciando
con algo tan mundano como una cena
alguna magnífica obra del repertorio romántico para violín.
Verás, necesito que me quieras aunque me levante tarde,
que me quieras y que no le creas a Disney, o sea,
que no hayas crecido asimilando inconscientemente tanta porquería.
Necesito que me quieras no más, así de simple.
Pero porqué, ¡porqué carajos hay que estar tratando de conquistarte diariamente
con la estúpida amenaza de que al menor descuido podrías irte con otro!
Yo no creo en las reinas.
Pero al final del día, uno es el hombre,
y tiene la culpa de todo,
y tiene que poner el hombro en todo,
mientras que tú sólo eres una especie de princesita adulta joven
que quiere ser atendida y que considera que su belleza es compensación suficiente.
¿Tan difícil es decir “nos queremos” y simplemente permanecer, uno al lado de otro sin pedir ninguna porquería más?
Y perdón que grite.
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