Elisalle
Poetisa
VERBO DESCONFIADO
Y el verbo insolente arremetió sin permiso
en la sala de los juicios.
él no era más que eso,
sonido quejumbroso que se daba de valiente
y es que era él o él,
de eso estaba seguro
y se jugaba entero por aquellos lagos de coral.
Decían muchas cosas,
algunas no entendía,
muchas no entendía
pero allí seguiría hasta el martillazo final.
¿Quería o no quería ?
¿Era tan importante ?
Tal vez, NO
pero CUÁNTO LO QUISO,
que abrió las calles creyéndose ave
para encumbrar los aires
y no volver jamás de donde salió.
El golpe en el suelo era de todos los días
hasta quedar como membrillo de colegial
y de tanto intento,
de perder el aliento,
la miel que daba vida se secó,
pero lo que muere renace cuando hay rebeldía
y amor a la existencia,
él renació
y en honor a la jurisprudencia allí se presentó.
Se miraba la ropa,
que todo estuviera bien,
a la altura,
sobaba su barbilla,
pensaba en mil cosas,
en que si era un error,
que mejor se iba
-total el juicio estaba perdido-
¿Y si no?
¿Y si había alguna esperanza
y al calor de la bonanza
sucedía algo mejor?
Intranquilo en la butaca miraba a todos lados,
escuchaba la defensa, encontraba poco fervor
comparado a la de la competencia.
-NO, si voy a perder-
Embolsilló sus manos y fue hasta la salida.
Volvió y sin saber qué hacía
¡Plaf!
El martillo sonó.
¿Qué ha sucedido, señor Juez?
Quién ganó este juicio, pues.
Usía lo miró desde su altura
y como si fuera un niño
ante él se encluquilló,
miró a sus ojos con cariño y preguntó:
¿Buscas a tu papito?
El verbo respira hondo, se sube el cuello del abrigo y responde que NO
Margarita
18/05/2013
Todos los derechos Reservados.
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
@
Propiedad Intectual <propiedad.intelectual@dibam.
La actitud, la perseverancia, la fe en lo que se quiere y se espera,
debe imperar hasta las últimas instancias. RESULTA.
debe imperar hasta las últimas instancias. RESULTA.
Y el verbo insolente arremetió sin permiso
en la sala de los juicios.
él no era más que eso,
sonido quejumbroso que se daba de valiente
y es que era él o él,
de eso estaba seguro
y se jugaba entero por aquellos lagos de coral.
Decían muchas cosas,
algunas no entendía,
muchas no entendía
pero allí seguiría hasta el martillazo final.
¿Quería o no quería ?
¿Era tan importante ?
Tal vez, NO
pero CUÁNTO LO QUISO,
que abrió las calles creyéndose ave
para encumbrar los aires
y no volver jamás de donde salió.
El golpe en el suelo era de todos los días
hasta quedar como membrillo de colegial
y de tanto intento,
de perder el aliento,
la miel que daba vida se secó,
pero lo que muere renace cuando hay rebeldía
y amor a la existencia,
él renació
y en honor a la jurisprudencia allí se presentó.
Se miraba la ropa,
que todo estuviera bien,
a la altura,
sobaba su barbilla,
pensaba en mil cosas,
en que si era un error,
que mejor se iba
-total el juicio estaba perdido-
¿Y si no?
¿Y si había alguna esperanza
y al calor de la bonanza
sucedía algo mejor?
Intranquilo en la butaca miraba a todos lados,
escuchaba la defensa, encontraba poco fervor
comparado a la de la competencia.
-NO, si voy a perder-
Embolsilló sus manos y fue hasta la salida.
Volvió y sin saber qué hacía
¡Plaf!
El martillo sonó.
¿Qué ha sucedido, señor Juez?
Quién ganó este juicio, pues.
Usía lo miró desde su altura
y como si fuera un niño
ante él se encluquilló,
miró a sus ojos con cariño y preguntó:
¿Buscas a tu papito?
El verbo respira hondo, se sube el cuello del abrigo y responde que NO
Margarita
18/05/2013
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y/o total por cualquier medio
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