VERBO OSCURO
El silencio demolió la estación
que circulaba en la bruma
y las últimas gotas de un amanecer
inexistente.
La nada escupió
el acento de un verbo oscuro
al son de cuatro grillos
que se levantaron
escapando de las sombras
huyendo del soldado herido
que llevaba en sus pertrechos
una lágrima del ayer.
EBAN