tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
La invasión de los pensamientos eleva todas mis dudas insipientes, a la hora de cambiarlo todo y, enemistar la enmienda de una cordura poco entusiasta
La concordancia del aire que implanta un límbico razonamiento, y que recorriendo mi cuerpo, atraviesa mis sentidos mas extremos, relevando la consciencia, digiriendo la osadía hacia el éter; vuelvo y siento, respiro y se que es el mismo aire, con el que respiro luego río y pienso en que todo me abstrae. Corro hacia mí, simulando estar aquí, miro y tengo miedo de no estar temiendo y sigo corriendo, pero ahora mas lento. Sigo camino hasta que ya no sigo.
Y respiro.
Y respiro.
Y respiro.
Y respiro.
Y respiro.
Y respiro.
Formo una línea de puntos con los silencios, me doy cuenta que el sonido me protege.
Soy parte de mi mundo, cuando muero, y mientras hablo, en esos segundos en que el aire impacta de frente, sin efecto en la psiquis de la inconsciencia.
Reír solo porque sí, es demasiado fácil, aligera las distancias, maneja el peso de mi subconsciente hacinado, espantado, alienado, simulado.
La composición ordinaria de mi delectación, gira en torno a una transfección malvada de aire. Y va copiando a los sistemas, un nuevo brote de fauna imitativa, que refleja mi ilusión tardía, repitiendo constantemente la desintegración extractada, de los sentimientos candidos. Condensando las emociones poco comprobables y así va diluyendo la luz de esta atomizada crisis liquida, sinérgica, que detecta el trabajo en conjunto de miles de sentimientos reaccionarios, salidos de este rotor energético, que libera otra toxica verborragia de placeres importunos, atacando con recelo, y sin cuartel a los espacios anexos, generadores de vínculos.
Y respiro.
Y pienso.
Y no puedo hablar.
Y respiro
La concordancia del aire que implanta un límbico razonamiento, y que recorriendo mi cuerpo, atraviesa mis sentidos mas extremos, relevando la consciencia, digiriendo la osadía hacia el éter; vuelvo y siento, respiro y se que es el mismo aire, con el que respiro luego río y pienso en que todo me abstrae. Corro hacia mí, simulando estar aquí, miro y tengo miedo de no estar temiendo y sigo corriendo, pero ahora mas lento. Sigo camino hasta que ya no sigo.
Y respiro.
Y respiro.
Y respiro.
Y respiro.
Y respiro.
Y respiro.
Formo una línea de puntos con los silencios, me doy cuenta que el sonido me protege.
Soy parte de mi mundo, cuando muero, y mientras hablo, en esos segundos en que el aire impacta de frente, sin efecto en la psiquis de la inconsciencia.
Reír solo porque sí, es demasiado fácil, aligera las distancias, maneja el peso de mi subconsciente hacinado, espantado, alienado, simulado.
La composición ordinaria de mi delectación, gira en torno a una transfección malvada de aire. Y va copiando a los sistemas, un nuevo brote de fauna imitativa, que refleja mi ilusión tardía, repitiendo constantemente la desintegración extractada, de los sentimientos candidos. Condensando las emociones poco comprobables y así va diluyendo la luz de esta atomizada crisis liquida, sinérgica, que detecta el trabajo en conjunto de miles de sentimientos reaccionarios, salidos de este rotor energético, que libera otra toxica verborragia de placeres importunos, atacando con recelo, y sin cuartel a los espacios anexos, generadores de vínculos.
Y respiro.
Y pienso.
Y no puedo hablar.
Y respiro