Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
De las mentiras que se dicen
sin usar la razón
las facturas más caras
las cobran las que involucran a los dos,
que ocurren cuando
hay que estar de acuerdo
en algo que no crees tú,
o simplemente, ya no creo yo,
ya dejé de creer.
De las mentiras que ambos
hemos dicho a escondidas,
postrados a los pies de la rutina,
las tuyas son más crueles,
cuando queman la piel,
las mías hieren,
pero tú lo haces parecer tan bien.
Cuando se murmura en una nube
que nada hay que esconder
que el alma entiende
y que una palabra marchita la piel,
es más cruel la sangre cuando no puede correr
cuando tiene que ir a ciegas.
Cuando la muerte acelera por la carretera
cuando un cuento no termina
con un felices para siempre,
no se excita la razón
y puede más una maldición
que un trébol para la buena suerte.
Pero, no te vayas
que nunca he sido tan feliz,
y aunque en ocasiones mienta para no verte
miento porque te quiero
y te querré siempre.
Pero, quédate que el precio es cómodo
para un corazón que por rutina
ha tomado el ocio
ha quebrantado de ilusión.
De las verdades que hemos dicho
todas han sido sin querer,
pero para mal de amores
han servido de algo
Ya ves que las verdades
no siempre son ciertas,
sólo si quieres creer
pues para un niño un regalo es de dios
para más de un cristiano
Dios no tiene razón,
para Cristo los clavos son de muerte
para el albañil su devoción,
para ti la lluvia es romance,
para mí es otro ciclón.
De las verdades que he querido decir
he dicho pocas
a intención de no confundir
lo que dice la boca,
si alguna vez sin querer
herí con una mentira tu corazón
espero que me perdones,
que uses la razón,
que una verdad es más dura
cuando lleva dirección.
Y si no me puedes perdonar
disimula que lo has hecho
a gracia de no verme
palidecer en tu cuerpo,
que sería otra mentira,
pueden creer que me has querido,
prefiero al final una verdad mal dicha
y un sueño que parezca prohibido, prohibido.
Pero, quédate, no te vayas,
miénteme otra vez
que ahora quiero que me mientas
porque me mata el dolor.
Pero, quédate,
que prefiero una verdad que disimule
a una verdad que me hiera,
que así, dormido,
Puedo creer que fui feliz una vez
y decir en broma que lo era.
sin usar la razón
las facturas más caras
las cobran las que involucran a los dos,
que ocurren cuando
hay que estar de acuerdo
en algo que no crees tú,
o simplemente, ya no creo yo,
ya dejé de creer.
De las mentiras que ambos
hemos dicho a escondidas,
postrados a los pies de la rutina,
las tuyas son más crueles,
cuando queman la piel,
las mías hieren,
pero tú lo haces parecer tan bien.
Cuando se murmura en una nube
que nada hay que esconder
que el alma entiende
y que una palabra marchita la piel,
es más cruel la sangre cuando no puede correr
cuando tiene que ir a ciegas.
Cuando la muerte acelera por la carretera
cuando un cuento no termina
con un felices para siempre,
no se excita la razón
y puede más una maldición
que un trébol para la buena suerte.
Pero, no te vayas
que nunca he sido tan feliz,
y aunque en ocasiones mienta para no verte
miento porque te quiero
y te querré siempre.
Pero, quédate que el precio es cómodo
para un corazón que por rutina
ha tomado el ocio
ha quebrantado de ilusión.
De las verdades que hemos dicho
todas han sido sin querer,
pero para mal de amores
han servido de algo
Ya ves que las verdades
no siempre son ciertas,
sólo si quieres creer
pues para un niño un regalo es de dios
para más de un cristiano
Dios no tiene razón,
para Cristo los clavos son de muerte
para el albañil su devoción,
para ti la lluvia es romance,
para mí es otro ciclón.
De las verdades que he querido decir
he dicho pocas
a intención de no confundir
lo que dice la boca,
si alguna vez sin querer
herí con una mentira tu corazón
espero que me perdones,
que uses la razón,
que una verdad es más dura
cuando lleva dirección.
Y si no me puedes perdonar
disimula que lo has hecho
a gracia de no verme
palidecer en tu cuerpo,
que sería otra mentira,
pueden creer que me has querido,
prefiero al final una verdad mal dicha
y un sueño que parezca prohibido, prohibido.
Pero, quédate, no te vayas,
miénteme otra vez
que ahora quiero que me mientas
porque me mata el dolor.
Pero, quédate,
que prefiero una verdad que disimule
a una verdad que me hiera,
que así, dormido,
Puedo creer que fui feliz una vez
y decir en broma que lo era.