MarcosR
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Quién pudiera cantar
como el océano!
Frotar las rocas.
Besar la arena
en esas mañanas tibias.
Mojar los pies del caminante exhausto,
hermanado al suelo
y al destino.
¡Quién pudiera rimar
como el océano!
Brillar en el sendero
de aquel faro,
sediento de una flor
para su nido.
O ser fuente y amor
de algún velero.
¡Quién pudiera creer
como el océano!
Porque vienes y vas,
consciente de tu viento.
Vive en ti la esperanza
de vernos en tu espejo,
el adiós de este puerto,
el marinero.
Lo cierto es que la brisa mece al alma.
Adormecido estoy,
con tu canción,
Océano.
Más el cielo es quizás la vida misma,
reflejada en tu atlántica piel,
en tu frescura.
Zambullirse en tu sangre
es lo que cura.
Soy muy poco a tu lado,
gran maestro.
Siembras verde tu amor.
Eterno y fresco,
en las huellas cansadas del viajero.
como el océano!
Frotar las rocas.
Besar la arena
en esas mañanas tibias.
Mojar los pies del caminante exhausto,
hermanado al suelo
y al destino.
¡Quién pudiera rimar
como el océano!
Brillar en el sendero
de aquel faro,
sediento de una flor
para su nido.
O ser fuente y amor
de algún velero.
¡Quién pudiera creer
como el océano!
Porque vienes y vas,
consciente de tu viento.
Vive en ti la esperanza
de vernos en tu espejo,
el adiós de este puerto,
el marinero.
Lo cierto es que la brisa mece al alma.
Adormecido estoy,
con tu canción,
Océano.
Más el cielo es quizás la vida misma,
reflejada en tu atlántica piel,
en tu frescura.
Zambullirse en tu sangre
es lo que cura.
Soy muy poco a tu lado,
gran maestro.
Siembras verde tu amor.
Eterno y fresco,
en las huellas cansadas del viajero.
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