Verde que se viste de paz para mi.
Así me vestía yo, cuando al quirófano
iba, con mucha paz escribía mi escalpelo
en la piel de muchos abdómenes.
Un nuevo ser hermoso venía o bien
un gran tumor escindía para aliviar
el dolor que antes existía.
Que valentía la mía, sabiendo que
un cuerpo yo partía, ni mi familia
se escapó y así esposa, hermanas,
sobrinas, nietas en fin toda una
generación soportó mi cuchilla.
También lo soportaron amigos,
parientes, y una gran cantidad
de desconocidos, algunos luego
fueron mis amigos.
Agradecido de Dios estoy, pues
Él iluminó las manos de este atrevido
cirujano, que le rinde gloria, honor y
pleitesía por tan engorrosa misión.
Dr. Augusto Morales Velásquez.
25 de julio de 2020
Tiempos de pandemia.
Así me vestía yo, cuando al quirófano
iba, con mucha paz escribía mi escalpelo
en la piel de muchos abdómenes.
Un nuevo ser hermoso venía o bien
un gran tumor escindía para aliviar
el dolor que antes existía.
Que valentía la mía, sabiendo que
un cuerpo yo partía, ni mi familia
se escapó y así esposa, hermanas,
sobrinas, nietas en fin toda una
generación soportó mi cuchilla.
También lo soportaron amigos,
parientes, y una gran cantidad
de desconocidos, algunos luego
fueron mis amigos.
Agradecido de Dios estoy, pues
Él iluminó las manos de este atrevido
cirujano, que le rinde gloria, honor y
pleitesía por tan engorrosa misión.
Dr. Augusto Morales Velásquez.
25 de julio de 2020
Tiempos de pandemia.