Albertojjs
Poeta fiel al portal
Dar verso a la vida
es embellecer su imagen, su existencia,
derramar acuarelas sobre las sombras,
vestir de blanco a la tristeza.
Es aprovechar el tierno soplido de las palabras
para aliviar el escozor de las decepciones,
esclavizar al miedo como musa
de las presentes y venideras decepciones.
Dar verso a la vida
es despejar con la imaginación a las tinieblas del sendero
que conducen a un paraíso ajeno a la realidad.
Utilizar como arma la demagogia
para blanquear los días de invierno
sin incurrir en un delito sobre las emociones.
Dar verso a la vida
es pactar con el pasado
y levantar un rompeolas detrás de nuestros ojos
para cuando la nostalgia,
en su afán de imitar a la luna,
le dé por subir las mareas
y ablandar la espesura de los corazones.
Dar verso a la vida
es brindar con la soledad por tu ausencia
y alzar la voz de mi pluma para gritar
lo que mi boca no se atreve a susurrar.
En una sociedad de bandadas peligrosas
que aletean en contra de tu felicidad,
donde las palomas vuelven sin respuesta
y los pájaros azules,
o bien, avivan con sus alas la llama de los celos,
o bien no cumplen sus promesas,
no hay que dar sentido a la vida
sino verso para colorear otras aves de ensueño
y rebuscar en sus nidos la confianza
para sanar la impaciencia.
En un mundo de injusticia
donde las gotas de sudor caen en vano
y los llantos inocentes no frenan las directrices del demonio
no hay que dar sentido a la vida
sino versos para reprimir el diluvio
y aplacar la ira,
levantar el ánimo y la esperanza hacia el cielo
con la fuerza y el poder que otorga nuestra tinta.
es embellecer su imagen, su existencia,
derramar acuarelas sobre las sombras,
vestir de blanco a la tristeza.
Es aprovechar el tierno soplido de las palabras
para aliviar el escozor de las decepciones,
esclavizar al miedo como musa
de las presentes y venideras decepciones.
Dar verso a la vida
es despejar con la imaginación a las tinieblas del sendero
que conducen a un paraíso ajeno a la realidad.
Utilizar como arma la demagogia
para blanquear los días de invierno
sin incurrir en un delito sobre las emociones.
Dar verso a la vida
es pactar con el pasado
y levantar un rompeolas detrás de nuestros ojos
para cuando la nostalgia,
en su afán de imitar a la luna,
le dé por subir las mareas
y ablandar la espesura de los corazones.
Dar verso a la vida
es brindar con la soledad por tu ausencia
y alzar la voz de mi pluma para gritar
lo que mi boca no se atreve a susurrar.
En una sociedad de bandadas peligrosas
que aletean en contra de tu felicidad,
donde las palomas vuelven sin respuesta
y los pájaros azules,
o bien, avivan con sus alas la llama de los celos,
o bien no cumplen sus promesas,
no hay que dar sentido a la vida
sino verso para colorear otras aves de ensueño
y rebuscar en sus nidos la confianza
para sanar la impaciencia.
En un mundo de injusticia
donde las gotas de sudor caen en vano
y los llantos inocentes no frenan las directrices del demonio
no hay que dar sentido a la vida
sino versos para reprimir el diluvio
y aplacar la ira,
levantar el ánimo y la esperanza hacia el cielo
con la fuerza y el poder que otorga nuestra tinta.
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