susoermida
Poeta recién llegado
Vengo de la madera.
De los pies claros y extenuados que se juntan en el nudo.
Vengo a visitaros despues de huir hacia la inanimada gubia.
Vengo de la madera, del empuje y del perfume de la talla.
Bajé por los filos del acero dejando a los difuntos lapices que escribian
sobre las inseparables oscuridades de lo mencionado.
Adopté el arbol, el sabor de la viruta levantandose.
Hice mio el trazo del acero y lo cambie por la sinuosa
intención del lapiz.
No me da sombras ni motivos de equivocarme
tanto como la normas literarias.
No tengo que poner acentos ni puntos aparte.
Afilo mis instrumentos en la piedra y le doy
el mensaje cierto de la intencion que podria llevarme a la poesia.
Busco las sinuosas formas y ellas responden
golpe a golpe, talla a talla y sin embargo
hecho de menos a los sastres del verso.
Vengo de la madera y del arbol.
Y regreso a lo tupido y a la dulzura.
Escribo sobre venas juntas o sobre circulos sin medida.
Reconozco que mi intención de buscar la magia
de encontrar la forma viene siendo la misma region
donde queria dejar la impronta del verso.
Mis gubias escriben.
Mis gubias levantan versos sobre la madera.
Hay un vestido de vida y de verbo acumulado
en cada veta, en cada poro.
Y allí en silencio aúllan y preguntan
como se escribe sobre un papel solitario:
de la misma forma que los sueños de la intencion
pasan a ser espumas en los ruidos del alma.
De la misma forma que una calle te lleva
y te trae al mismo sitio.
PD: Saludos a todos, arquitectos del corazon.
De los pies claros y extenuados que se juntan en el nudo.
Vengo a visitaros despues de huir hacia la inanimada gubia.
Vengo de la madera, del empuje y del perfume de la talla.
Bajé por los filos del acero dejando a los difuntos lapices que escribian
sobre las inseparables oscuridades de lo mencionado.
Adopté el arbol, el sabor de la viruta levantandose.
Hice mio el trazo del acero y lo cambie por la sinuosa
intención del lapiz.
No me da sombras ni motivos de equivocarme
tanto como la normas literarias.
No tengo que poner acentos ni puntos aparte.
Afilo mis instrumentos en la piedra y le doy
el mensaje cierto de la intencion que podria llevarme a la poesia.
Busco las sinuosas formas y ellas responden
golpe a golpe, talla a talla y sin embargo
hecho de menos a los sastres del verso.
Vengo de la madera y del arbol.
Y regreso a lo tupido y a la dulzura.
Escribo sobre venas juntas o sobre circulos sin medida.
Reconozco que mi intención de buscar la magia
de encontrar la forma viene siendo la misma region
donde queria dejar la impronta del verso.
Mis gubias escriben.
Mis gubias levantan versos sobre la madera.
Hay un vestido de vida y de verbo acumulado
en cada veta, en cada poro.
Y allí en silencio aúllan y preguntan
como se escribe sobre un papel solitario:
de la misma forma que los sueños de la intencion
pasan a ser espumas en los ruidos del alma.
De la misma forma que una calle te lleva
y te trae al mismo sitio.
PD: Saludos a todos, arquitectos del corazon.