Josefina Baró
Poeta recién llegado
Libros,
mundos fantásticos creados
por la imaginación.
Al internarme en ellos olvido
por unos instantes,
toda depresión
De la mano de grandes autores
puedo vivir yo
grandes aventuras sin comparación.
Mi alma sube alegre
a un espacioso vagón
de un tren escarlata
que marcha rumbo a mi ilusión.
Un antiguo ropero
esconde celoso
un gran secreto,
un mundo maravilloso.
A bordo de una nave
construida en secreto
veo cosas asombrosas
sin moverme de mi asiento
Tanta diversión no tarda en teñirse
de un amargo dolor
al notar el hecho triste
de que es sólo fantasía.
Gruesas lágrimas caen de mis ojos.
De mi desconsuelo hay sólo dos testigos silenciosos.
La lámpara de noche
hora tras hora,
me da su luz conciliadora
y a la luna de plata le confío
mi deseo único y desesperado:
escapar por un día al mundo real
para ir a aquel encantado lugar
llamado por los pesimistas inventado.
mundos fantásticos creados
por la imaginación.
Al internarme en ellos olvido
por unos instantes,
toda depresión
De la mano de grandes autores
puedo vivir yo
grandes aventuras sin comparación.
Mi alma sube alegre
a un espacioso vagón
de un tren escarlata
que marcha rumbo a mi ilusión.
Un antiguo ropero
esconde celoso
un gran secreto,
un mundo maravilloso.
A bordo de una nave
construida en secreto
veo cosas asombrosas
sin moverme de mi asiento
Tanta diversión no tarda en teñirse
de un amargo dolor
al notar el hecho triste
de que es sólo fantasía.
Gruesas lágrimas caen de mis ojos.
De mi desconsuelo hay sólo dos testigos silenciosos.
La lámpara de noche
hora tras hora,
me da su luz conciliadora
y a la luna de plata le confío
mi deseo único y desesperado:
escapar por un día al mundo real
para ir a aquel encantado lugar
llamado por los pesimistas inventado.