Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Niña hecha de sombras grises.
Yo aun quiero ser aquel que busca
un rayo de luz en medio de las tinieblas.
Dama de ojos negros como la muerte.
Yo aun quiero amar desesperadamente mi soledad.
y sentir que se incendia mi sangre en llamas bailarinas
despojándose de este cuerpo.
Brotando como un espíritu de voluntad carmesí.
Viene el vuelo metálico de un ángel
con alas de cuchillos brillantes de plata.
Trayéndome lunas rojas en su nombre de justicia.
Su espada filosa adornada con ojos de guirnalda de fuego
dispuesta a cortar mi alma de papel.
Y que toda sobra sea esparcida como polen artificial
de una flor surrealista
de pétalos toscos.
Indefinida
Extravagante
y cósmica.
Flor que sembraron dentro del ojo de mi alma.
Aquel que mira visiones y sueños.
Versos sin cabeza
con ojos de quimera
y alas de rayos esperanzados.
Hilos de agua amarrados en la melodía del viento
refrescan el templo de la furia de mi pensamiento.
Quiero dormir entre raíces aéreas
entrelazadas a castillos de nubes flotantes
ausente de toda esta rota existencia.
Navegando hacia los confines de las galaxias mas solitarias
dejando ahí mi corazón de escarcha
como un planeta-refugio de ángeles enrarecidos.
No estoy dentro del bosque sombrío
que yace entre tus piernas blancas.
No estoy ahí…
Pero estoy aquí
donde mis pies caminan
por senderos de focos amarillos.
Alcanzando las avenidas
donde fluye la luz radiante
como venas
de un gigante dormido
que espera despertar.
Cautivantes lenguas doradas
de tu boca purpura.
Elegante voz que me invita
a ser más decente.
Y olvidar mi delirio y fragilidad.
Creí alcanzar la eternidad
en tus ojos
donde se oculta el destello fugaz del universo.
Princesa de sonrisas de sol.
Es mi medicina el aire perfumado
que se desprende de tus pechos
de higos pequeños…
Desde que murió mi corazón
y mi razón
mi sangre vive en tu sangre
Mi alma
en tu alma.
Yo aun quiero ser aquel que busca
un rayo de luz en medio de las tinieblas.
Dama de ojos negros como la muerte.
Yo aun quiero amar desesperadamente mi soledad.
y sentir que se incendia mi sangre en llamas bailarinas
despojándose de este cuerpo.
Brotando como un espíritu de voluntad carmesí.
Viene el vuelo metálico de un ángel
con alas de cuchillos brillantes de plata.
Trayéndome lunas rojas en su nombre de justicia.
Su espada filosa adornada con ojos de guirnalda de fuego
dispuesta a cortar mi alma de papel.
Y que toda sobra sea esparcida como polen artificial
de una flor surrealista
de pétalos toscos.
Indefinida
Extravagante
y cósmica.
Flor que sembraron dentro del ojo de mi alma.
Aquel que mira visiones y sueños.
Versos sin cabeza
con ojos de quimera
y alas de rayos esperanzados.
Hilos de agua amarrados en la melodía del viento
refrescan el templo de la furia de mi pensamiento.
Quiero dormir entre raíces aéreas
entrelazadas a castillos de nubes flotantes
ausente de toda esta rota existencia.
Navegando hacia los confines de las galaxias mas solitarias
dejando ahí mi corazón de escarcha
como un planeta-refugio de ángeles enrarecidos.
No estoy dentro del bosque sombrío
que yace entre tus piernas blancas.
No estoy ahí…
Pero estoy aquí
donde mis pies caminan
por senderos de focos amarillos.
Alcanzando las avenidas
donde fluye la luz radiante
como venas
de un gigante dormido
que espera despertar.
Cautivantes lenguas doradas
de tu boca purpura.
Elegante voz que me invita
a ser más decente.
Y olvidar mi delirio y fragilidad.
Creí alcanzar la eternidad
en tus ojos
donde se oculta el destello fugaz del universo.
Princesa de sonrisas de sol.
Es mi medicina el aire perfumado
que se desprende de tus pechos
de higos pequeños…
Desde que murió mi corazón
y mi razón
mi sangre vive en tu sangre
Mi alma
en tu alma.
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