Évano
Libre, sin dioses.
Son huesos y carne que no están
para palpar, para discutir ni ver
hasta dónde hubiera llegado su verdad,
su realidad.
Tantas veces oí los frenos del coche,
tantas veces su cuerpo sangrando en la acera,
tantas veces penando la culpa,
tantas veces llorando,
tantas veces...
No sé, hermano, si morimos juntos,
o si juntos fallecemos cada día
bajo aquella tarde calurosa de verano.
No se puede atropellar tanto,
no se puede morir tantas veces;
no es justo, no es humano;
no se puede morir cada día
y seguir con el alma en las manos.
para palpar, para discutir ni ver
hasta dónde hubiera llegado su verdad,
su realidad.
Tantas veces oí los frenos del coche,
tantas veces su cuerpo sangrando en la acera,
tantas veces penando la culpa,
tantas veces llorando,
tantas veces...
No sé, hermano, si morimos juntos,
o si juntos fallecemos cada día
bajo aquella tarde calurosa de verano.
No se puede atropellar tanto,
no se puede morir tantas veces;
no es justo, no es humano;
no se puede morir cada día
y seguir con el alma en las manos.