BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Este escriba cansado de imitar
tristes ripios cavernícolas.
Este suceso atroz de las noticias
que no llega para hacer el arroz
del mediodía.
Esta legumbre muerta en los apósitos.
Este Drácula pervertido que mira a las chicas
de reojo.
Este moldavo en lengua extraña
y este rumano enquistado en el qué dirán.
Este desnudo integral que saluda
desde el Hola, y esta anatomía hueca
que viste color amapola frugal.
Esta laguna en el aire, y esta sugerente
pose, que acaba en el más allá.
Esta tristeza invasora y esta madera dormida,
esta nebulosa de orugas y esta carcomida multitud
de termitas roedoras.
Este formol para el esplendor de la cara,
y este ácido nítrico para el fulgor de la mente,
este cántico prohibido y esta luna sin amaestrar.
Este roerse las tripas con vitriolo y este desinfectante
que lava los yogures caducados de ayer, este amor
de vaina dura, y este hirsuto cabello que presenta
canosas hojas de hierba y de feo café.
Este virus insensible y esta pausa sin cesar
esta pasión sin condimento y este acelerado reposar.
Esta tregua sin destino y esta búsqueda sin acabar,
esta estalactita muerta en la salsa de caracoles, y este
sueño insensato que intenta despertar.
Este águila de los imperios, y esta cima sin atacar,
este alpinista rancio, que no gasta ni para piquetas.
Este caballo insulso y esta broma de los baños impúdicos.
Esta sombra que gesticula y este sol de los páramos
por visitar.
Este turista en racimo, y esta turbamulta de órganos
sin equipar. Este rocío extraño y esta escarcha sin derribar.
Esta tumba analfabeta y esta cúspide sin demorar,
este llegar a todos lados y esta hostia sin consagrar.
Estas prisas por nada, y esta lentitud de hogar,
este prisma de diamante, que cuelga de tu cuello,
bonita manera de amar.
Este rojo pétalo de manzana y este mañana sin retorno,
este amanecer entre sombras, esta acera congelada y sin bautizar.
Este reconvertido dueño del circo
y este círculo de fuego que no pasa de fogata.
Este buey uncido al carro y este burro cansado
de llegar y no llegar.
Este quedarse corto y pedir café en el bulevar.
Este lumbre sin cigarrillo y este tono de móvil
sin rechistar.
Este camino trillado y esta amapola fugaz.
Este roble tirado a la bartola, y esta manía
de perorar.
Este hacerse tinieblas, este andar tocando a rebato,
y este dormirse de las campanas del más acá.
©
tristes ripios cavernícolas.
Este suceso atroz de las noticias
que no llega para hacer el arroz
del mediodía.
Esta legumbre muerta en los apósitos.
Este Drácula pervertido que mira a las chicas
de reojo.
Este moldavo en lengua extraña
y este rumano enquistado en el qué dirán.
Este desnudo integral que saluda
desde el Hola, y esta anatomía hueca
que viste color amapola frugal.
Esta laguna en el aire, y esta sugerente
pose, que acaba en el más allá.
Esta tristeza invasora y esta madera dormida,
esta nebulosa de orugas y esta carcomida multitud
de termitas roedoras.
Este formol para el esplendor de la cara,
y este ácido nítrico para el fulgor de la mente,
este cántico prohibido y esta luna sin amaestrar.
Este roerse las tripas con vitriolo y este desinfectante
que lava los yogures caducados de ayer, este amor
de vaina dura, y este hirsuto cabello que presenta
canosas hojas de hierba y de feo café.
Este virus insensible y esta pausa sin cesar
esta pasión sin condimento y este acelerado reposar.
Esta tregua sin destino y esta búsqueda sin acabar,
esta estalactita muerta en la salsa de caracoles, y este
sueño insensato que intenta despertar.
Este águila de los imperios, y esta cima sin atacar,
este alpinista rancio, que no gasta ni para piquetas.
Este caballo insulso y esta broma de los baños impúdicos.
Esta sombra que gesticula y este sol de los páramos
por visitar.
Este turista en racimo, y esta turbamulta de órganos
sin equipar. Este rocío extraño y esta escarcha sin derribar.
Esta tumba analfabeta y esta cúspide sin demorar,
este llegar a todos lados y esta hostia sin consagrar.
Estas prisas por nada, y esta lentitud de hogar,
este prisma de diamante, que cuelga de tu cuello,
bonita manera de amar.
Este rojo pétalo de manzana y este mañana sin retorno,
este amanecer entre sombras, esta acera congelada y sin bautizar.
Este reconvertido dueño del circo
y este círculo de fuego que no pasa de fogata.
Este buey uncido al carro y este burro cansado
de llegar y no llegar.
Este quedarse corto y pedir café en el bulevar.
Este lumbre sin cigarrillo y este tono de móvil
sin rechistar.
Este camino trillado y esta amapola fugaz.
Este roble tirado a la bartola, y esta manía
de perorar.
Este hacerse tinieblas, este andar tocando a rebato,
y este dormirse de las campanas del más acá.
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