Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Versos terrestres
Vibra alto el aire,
se abanica
reposa en árboles y riscos,
baja inmune a la tierra
que lo espera
para respirar un sorbo
de libertad
sin que la humillen.
Las rendijas de esperanzas
abre el viento,
sopla y trae la primavera
que odian
los que destruyen
mundos.
En las planicies los ríos
nos ignoran,
cambian su rumbo,
descansan los peces
sin temor a su orilla
y los bosques
curan sus heridas
cantando melodías verdes.
El mar se bebe los ocasos
y pide al universo
nos de largos ayunos
para reparar
lo que ha sido destruido.
Sobre la lejanía
el viento mece leve las hojas
del camino,
respeta las huellas
de los linajes muertos.
Vibra alto el aire,
se abanica
reposa en árboles y riscos,
baja inmune a la tierra
que lo espera
para respirar un sorbo
de libertad
sin que la humillen.
Las rendijas de esperanzas
abre el viento,
sopla y trae la primavera
que odian
los que destruyen
mundos.
En las planicies los ríos
nos ignoran,
cambian su rumbo,
descansan los peces
sin temor a su orilla
y los bosques
curan sus heridas
cantando melodías verdes.
El mar se bebe los ocasos
y pide al universo
nos de largos ayunos
para reparar
lo que ha sido destruido.
Sobre la lejanía
el viento mece leve las hojas
del camino,
respeta las huellas
de los linajes muertos.