Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Habitantes de tus imágenes, mis manos.
Mis manos más que las sierpes de la memoria,
más que el envés de los ojos
perpetuamente cayendo en el torbellino.
Todo en ti es una danza de concavidades
donde inútilmente agolpo los puños
tratando de secuestrar las aves de tu relieve,
surco de arena donde mis dedos avanzan
menos que el crecimiento de mis uñas
antes de hundirse en algo que no eres tú,
algo mío que te imita, comisura apretada,
turbia sonrisa disuelta en la locura,
vértigo asomado en la boca de la muerte
que toca la mecha de la gónada terrible:
el domo revienta, pero ningún colapso te toca,
fumarola que te disuelves en tus incólumes cristales
sin enajenar tu centésima de paraíso.
La lasitud invade al síncope, la apatía se traga
al pasmo y lo retráctil vuelve a la acechanza.
El papel con mis entrañas da dos giros en el aire
y otro poema cae fuera del cesto de la basura.
Mis manos más que las sierpes de la memoria,
más que el envés de los ojos
perpetuamente cayendo en el torbellino.
Todo en ti es una danza de concavidades
donde inútilmente agolpo los puños
tratando de secuestrar las aves de tu relieve,
surco de arena donde mis dedos avanzan
menos que el crecimiento de mis uñas
antes de hundirse en algo que no eres tú,
algo mío que te imita, comisura apretada,
turbia sonrisa disuelta en la locura,
vértigo asomado en la boca de la muerte
que toca la mecha de la gónada terrible:
el domo revienta, pero ningún colapso te toca,
fumarola que te disuelves en tus incólumes cristales
sin enajenar tu centésima de paraíso.
La lasitud invade al síncope, la apatía se traga
al pasmo y lo retráctil vuelve a la acechanza.
El papel con mis entrañas da dos giros en el aire
y otro poema cae fuera del cesto de la basura.
7 de agosto de 2021
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