MDSAlt
Poeta recién llegado
Vistos manantiales argénteos ávidamente muertos,
con desdén, sin compasión.
Vastos prados de jolgorio como himno,
mudos en su extensión.
Bustos a la sacra vanidad del Arrogante,
por naturaleza destierran.
Besan collado con cascada a la vera de Gaia,
lloran al conocer su sino.
Miran a Orión, suelo y firmamento, pletóricos;
ciegos ante el gran y arcado velo.
Ves tus pies en polvo consumidos,
tus entrañas de hiel corroídas,
de intransigencia tu alma desgarrada.
Ves la muerte en tus manos,
el don cognitivo,
tu Damocles.
Ves tu poderío corrupto por lo que
tan mismamente eres...
Vuelan las astas en güella, de a plomo arrebatadas,
sin mal augurio que presencia.
Pintan de melancolía a lágrimas los inocentes,
sepia de culpables.
Aborrecen la ambición mal advenida de quien ha osado,
y osará.
Pliegan, conspirando, al acero,
a sí mismos contrapuestos.
Beben sangre, viejos triunfos, nuevos escarnios,
maldiciones, ira, celos...
Ves tus pies en polvo consumidos,
tus entrañas de hiel corroídas,
de intransigencia tu alma desgarrada.
Ves la muerte en tus manos,
el don cognitivo,
tu Damocles.
Ves tu poderío corrupto por lo que
tan mismamente eres...
Mas de incredulidad táchasete,
y avocas por ceguera,
simiente de felicidad a corto plazo.
Y te equivocas.
Pero ante el credo del humano e ignorante,
que te ampara, decides.
Y no cabe más que exhalar, condescendiente:
"Es una pena".
¿Ves tus errores?
¿Ves tus impías acciones?
----------------------------
¿Te ves?
con desdén, sin compasión.
Vastos prados de jolgorio como himno,
mudos en su extensión.
Bustos a la sacra vanidad del Arrogante,
por naturaleza destierran.
Besan collado con cascada a la vera de Gaia,
lloran al conocer su sino.
Miran a Orión, suelo y firmamento, pletóricos;
ciegos ante el gran y arcado velo.
Ves tus pies en polvo consumidos,
tus entrañas de hiel corroídas,
de intransigencia tu alma desgarrada.
Ves la muerte en tus manos,
el don cognitivo,
tu Damocles.
Ves tu poderío corrupto por lo que
tan mismamente eres...
Vuelan las astas en güella, de a plomo arrebatadas,
sin mal augurio que presencia.
Pintan de melancolía a lágrimas los inocentes,
sepia de culpables.
Aborrecen la ambición mal advenida de quien ha osado,
y osará.
Pliegan, conspirando, al acero,
a sí mismos contrapuestos.
Beben sangre, viejos triunfos, nuevos escarnios,
maldiciones, ira, celos...
Ves tus pies en polvo consumidos,
tus entrañas de hiel corroídas,
de intransigencia tu alma desgarrada.
Ves la muerte en tus manos,
el don cognitivo,
tu Damocles.
Ves tu poderío corrupto por lo que
tan mismamente eres...
Mas de incredulidad táchasete,
y avocas por ceguera,
simiente de felicidad a corto plazo.
Y te equivocas.
Pero ante el credo del humano e ignorante,
que te ampara, decides.
Y no cabe más que exhalar, condescendiente:
"Es una pena".
¿Ves tus errores?
¿Ves tus impías acciones?
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¿Te ves?