Atrapada la luz
en una cárcel de madera
se arrastra por el suelo, tenue.
Encima de la cama
respiro, mirando los mohines claros
que se esconden entre las sombras.
El calor sale llorando
de entre mis pechos
y todo está sereno.
Un perrillo ladra inquieto
en la calle.
Otra vez el silencio.
Morfeo entra en el cuarto
y embrutece el pensamiento.
Pero a su pesar
oigo tus pasos
que llegan, rozando apenas
mis sentidos
y los despiertan levemente.
en una cárcel de madera
se arrastra por el suelo, tenue.
Encima de la cama
respiro, mirando los mohines claros
que se esconden entre las sombras.
El calor sale llorando
de entre mis pechos
y todo está sereno.
Un perrillo ladra inquieto
en la calle.
Otra vez el silencio.
Morfeo entra en el cuarto
y embrutece el pensamiento.
Pero a su pesar
oigo tus pasos
que llegan, rozando apenas
mis sentidos
y los despiertan levemente.