Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Estabas, y te fuiste,
recogiste pertenencias, focos, faros, disparos y luces,
y marchaste con otros, a elaborar fantasías, recolectar flores,
hilvanar rumores, acrecentar otros,
discutiste los montos de las promesas, las luces de escritores,
el hombre enfermo quedó atrás, lo dejaste ir,
pero el hombre recuperó la savia indiscutida, la palabra contínua,
la voz de los ayeres, de mañanas y tardes, mientras hablaba con otros,
mientras sentía que la sangre no llegó, por fin, al río, y nacían votos,
de sufrimiento, rezo, gozo y esperanza, renaceres y risas,
una cascada eterna de brisas, de prisas y entrevistas,
mientras reías de quizás qué cosas,
mientras la selva se henchía de nuevas visiones,
pasiones en ciernes, solitarios humores,
y en la entrada de la hacienda de los mortales,
susurraste otras voces, otros roces con cuerpos, otras noches,
recorriste tus propias tempestades, huracanes de hechos,
repletos en días, meses, horas de gozos, terrores, desastres,
también tuviste mensajes de horrores, huracanes traidores, sucesos,
y al final,
recobraste la savia cegadora, el mañana novedoso, un trino gustoso,
y hablamos de nuevo,
reimos de nuevo, pero el pasado se quedó viviendo alla,
donde viven los pasados, y los hechos tortuosos.
recogiste pertenencias, focos, faros, disparos y luces,
y marchaste con otros, a elaborar fantasías, recolectar flores,
hilvanar rumores, acrecentar otros,
discutiste los montos de las promesas, las luces de escritores,
el hombre enfermo quedó atrás, lo dejaste ir,
pero el hombre recuperó la savia indiscutida, la palabra contínua,
la voz de los ayeres, de mañanas y tardes, mientras hablaba con otros,
mientras sentía que la sangre no llegó, por fin, al río, y nacían votos,
de sufrimiento, rezo, gozo y esperanza, renaceres y risas,
una cascada eterna de brisas, de prisas y entrevistas,
mientras reías de quizás qué cosas,
mientras la selva se henchía de nuevas visiones,
pasiones en ciernes, solitarios humores,
y en la entrada de la hacienda de los mortales,
susurraste otras voces, otros roces con cuerpos, otras noches,
recorriste tus propias tempestades, huracanes de hechos,
repletos en días, meses, horas de gozos, terrores, desastres,
también tuviste mensajes de horrores, huracanes traidores, sucesos,
y al final,
recobraste la savia cegadora, el mañana novedoso, un trino gustoso,
y hablamos de nuevo,
reimos de nuevo, pero el pasado se quedó viviendo alla,
donde viven los pasados, y los hechos tortuosos.