Eósforo
Poeta asiduo al portal
Vete entonces
Yo no pedí tu verso una mañana
ni el amor que tienes escondido;
yo aposté por perderme en el olvido
y tejer un ocaso en filigrana.
A quién amas, a él o a mí, lejana;
no me digas que no, que está prohibido
consumar el sentir de tu latido;
anda, márchate ya, con la campana.
Te propongo vivir lo que pretendes
y que tanto pedí por tantos años;
juzguemos con el tiempo la aventura.
Aún no me conoces, no me ofendes;
ahora te quiero más, ya ni los daños
menguan el corazón y su ternura.
Yo no pedí tu verso una mañana
ni el amor que tienes escondido;
yo aposté por perderme en el olvido
y tejer un ocaso en filigrana.
A quién amas, a él o a mí, lejana;
no me digas que no, que está prohibido
consumar el sentir de tu latido;
anda, márchate ya, con la campana.
Te propongo vivir lo que pretendes
y que tanto pedí por tantos años;
juzguemos con el tiempo la aventura.
Aún no me conoces, no me ofendes;
ahora te quiero más, ya ni los daños
menguan el corazón y su ternura.
Última edición: