Elilix
Poeta adicto al portal
Tengo una autoestima que oscila entre bienestar y malestar, puedo amarme y odiarme con la misma intensidad, porque tengo un corazón fuerte, demasiado quizás, que no conoce el limite y solo busca velocidad.
Tengo dos grandes ojos, y un alma que se esconde tras ellos. Observo todo, y escondo, porque las almas también tienen sus secretos.
Lloro también, gracias a Dios mis lagrimales todavía no están secos, y cada lagrima me perfora el alma pero ya no siento los agujeros.
Conozco la soledad, quizás también el desconsuelo, y me gusta la oscuridad, pero siempre necesito luz en mi cielo.
Soy antagónica, no puedo evitarlo dos de mi misma, dos partes, dos sueños.
Miento también, pero amo aun más, dejo volar mi alma incluso antes que las alas logren sanar. Soy impulsiva, no me detengo a pensar, y si el sol es muy fuerte, y quema mis alas, lo dejo hacer, porque tarde o temprano ellas vuelven a crecer. Pero también pienso, y quemo mi cabeza con ello, imagino demasiado porque quizás solo vivo de sueños.
Huyo de la realidad, pero tengo los pies en el suelo, me debato entre aceptar o desear algo nuevo.
Y conquisto el mundo, y desaparezco en el tiempo. Hoy estoy bien, mañana es incierto. Yo no planeo, no sueño a futuro, ya no me quejo tan solo sigo un rumbo.
Soy imperfecta lo justo y necesario, me equivoco y no suelo remediarlo. Pero sonrío, aun con el alma en pedazos, pues sonreír me da vida y me deja seguir respirando.
¿Y que si me oculto tras la simpatía, si es una pantalla lo que hago? Es mi forma de derribar muros, es mi forma de seguir intentándolo.
Así me presento, así me demuestro como ser humano aun cuando cierres tus ojos y pretendas ignorarlo.
Tengo dos grandes ojos, y un alma que se esconde tras ellos. Observo todo, y escondo, porque las almas también tienen sus secretos.
Lloro también, gracias a Dios mis lagrimales todavía no están secos, y cada lagrima me perfora el alma pero ya no siento los agujeros.
Conozco la soledad, quizás también el desconsuelo, y me gusta la oscuridad, pero siempre necesito luz en mi cielo.
Soy antagónica, no puedo evitarlo dos de mi misma, dos partes, dos sueños.
Miento también, pero amo aun más, dejo volar mi alma incluso antes que las alas logren sanar. Soy impulsiva, no me detengo a pensar, y si el sol es muy fuerte, y quema mis alas, lo dejo hacer, porque tarde o temprano ellas vuelven a crecer. Pero también pienso, y quemo mi cabeza con ello, imagino demasiado porque quizás solo vivo de sueños.
Huyo de la realidad, pero tengo los pies en el suelo, me debato entre aceptar o desear algo nuevo.
Y conquisto el mundo, y desaparezco en el tiempo. Hoy estoy bien, mañana es incierto. Yo no planeo, no sueño a futuro, ya no me quejo tan solo sigo un rumbo.
Soy imperfecta lo justo y necesario, me equivoco y no suelo remediarlo. Pero sonrío, aun con el alma en pedazos, pues sonreír me da vida y me deja seguir respirando.
¿Y que si me oculto tras la simpatía, si es una pantalla lo que hago? Es mi forma de derribar muros, es mi forma de seguir intentándolo.
Así me presento, así me demuestro como ser humano aun cuando cierres tus ojos y pretendas ignorarlo.