Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te dejo mensajes cada día;
tercios a tus campos de batalla
van llegando en tibio paso
armados con simple poesía….
A veces se quedan aguardando
en eterna tristeza sin respuesta
de punto suspensivo indefinido,
un brindis de desaire y de silencio.
De nuevo se prenden mis ojos ciegos
en la cancela condenada de tu puerta
e intento con la ganzúa de mi enojo
reventar tus anclajes a la fuerza.
No sé qué hacer con este amor
si ya nada tengo que ganar,
si ya lo que di se echó a perder…
¡si me vuelve del revés el corazón!
¡Olvídame de una vez si es tu deseo!
mas no vayas y vengas a tu antojo.
¿No ves que en mis labios el adiós
es palabra proscrita que se niega?
Deja que la distancia sane la herida
y supure por fin todos los males,
permite que cicatrice esta gangrena
que en el alma es condena interminable.
Hazme un favor; ¡vete y cierra!
y tira la llave cuando te marches
a lo más profundo y recóndito
de ese pecho, que por mí ya no late.
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