El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Yo habito un barrio que siempre es el mismo.
Tal vez tu barrio, aunque en otro sitio vivas.
Un barrio que aparece cuando cierro los ojos.
Con esquinas de calles que se cortan en ninguna parte.
Con letreros de nombres asesinos.
Y veredas con una corte de mendigos bien pagados.
Que cuando intentas andar te tironean de la manga y de las ganas.
Y te piden que te rindas,
en vez de monedas.
Transmiten con antenas de mala onda su condena.
Y esa onda es como un viento.
Frío y seco.
No fue de golpe.
Tardé un tiempo en darme cuenta
que los árboles que no le hacen sombra a la Luna roja.
Tardé un poco más en ver las hojas.
Tienen rostros.
Tienen nombres.
El viento las arquea,
las dobla, las va gastando,
en este sueño que nunca amanece.
Yo habito ese barrio cuando por la noche cierro los ojos.
Y siento ese viento injusto y constante.
Y un murmullo en las hojas,
una risa,
mil promesas.
El viento cada noche las arquea,
las dobla, las va gastando.
Somos nosotros
No se oye una queja.
Tal vez tu barrio, aunque en otro sitio vivas.
Un barrio que aparece cuando cierro los ojos.
Con esquinas de calles que se cortan en ninguna parte.
Con letreros de nombres asesinos.
Y veredas con una corte de mendigos bien pagados.
Que cuando intentas andar te tironean de la manga y de las ganas.
Y te piden que te rindas,
en vez de monedas.
Transmiten con antenas de mala onda su condena.
Y esa onda es como un viento.
Frío y seco.
No fue de golpe.
Tardé un tiempo en darme cuenta
que los árboles que no le hacen sombra a la Luna roja.
Tardé un poco más en ver las hojas.
Tienen rostros.
Tienen nombres.
El viento las arquea,
las dobla, las va gastando,
en este sueño que nunca amanece.
Yo habito ese barrio cuando por la noche cierro los ojos.
Y siento ese viento injusto y constante.
Y un murmullo en las hojas,
una risa,
mil promesas.
El viento cada noche las arquea,
las dobla, las va gastando.
Somos nosotros
No se oye una queja.