Sentado en esta esquina de mi habitación,
siento como corre por mis venas el suficiente valor,
para hacer que de este frío cañón
salga el metal elegido para atravesar
el hueso que separa mi razón
del acto de morir y dejar de pensar.
Miro al vacío sin poder ver a ese que nunca debí dejar de ser.
El que un día desapareció entre mi orgullo y mis ganas de perder.
Siento el frío de mi corazón.
Cansado de expulsar ese veneno que un día me hizo nacer.
Quisiera poder verme desaparecer,
y escuchar lo que jamás me dije.
Sentado en esta esquina de mi habitación,
siento como corre por mis venas el suficiente valor,
para hacer que de este frío cañón
salga el metal elegido para atravesar
el hueso que separa mi razón
del acto de morir y dejar de pensar.
Estruendo en mi habitación.
Noto como mi crueldad convierte mi alma en un rayo disfrazado de felicidad.
Y de repente,
siento como viajo.
Y de repente,
dejo de ser ese que siempre quiso desaparecer.
siento como corre por mis venas el suficiente valor,
para hacer que de este frío cañón
salga el metal elegido para atravesar
el hueso que separa mi razón
del acto de morir y dejar de pensar.
Miro al vacío sin poder ver a ese que nunca debí dejar de ser.
El que un día desapareció entre mi orgullo y mis ganas de perder.
Siento el frío de mi corazón.
Cansado de expulsar ese veneno que un día me hizo nacer.
Quisiera poder verme desaparecer,
y escuchar lo que jamás me dije.
Sentado en esta esquina de mi habitación,
siento como corre por mis venas el suficiente valor,
para hacer que de este frío cañón
salga el metal elegido para atravesar
el hueso que separa mi razón
del acto de morir y dejar de pensar.
Estruendo en mi habitación.
Noto como mi crueldad convierte mi alma en un rayo disfrazado de felicidad.
Y de repente,
siento como viajo.
Y de repente,
dejo de ser ese que siempre quiso desaparecer.