licprof
Poeta fiel al portal
vicios, y un largo trayecto del vicio a la virtud aunque el camino que sube y el que baja sea el mismo:
vicious, sid vicious, y una pelìcula en medio de una lluvia de basura, la pareja imposible que se besa
en la fotografìa: una mujer me señala, mientras estamos apoyados en el auto, varios varones, barones del barrio:
supuestamente, oficiaba de prosti pero seguramente era una oscura mitologìa barrial y rosarina, màs que otra cosa, mariposa:
pero me costaba muchìsimo sacarme de encima esos vicios oscuramente sexuales carìsimos y sobre todo, de paso, cañazo,
peligrosìsmos, demasiado riesgosos, para una època pandèmica, gràvida de incertidumbres empresariales y de toda ìndole,
pero el vicio permanecìa en el aire, me sentìa un balde agujereado, esa era la metàfora indicada, màs significativa, y eso que
habìa bajado linea durante dècadas acerca de las bondades de la ètica como fin en si misma y su unidad con la estètica
pero haz lo que yo digo y no lo que yo hago: si bien habìa ponderado eso en los discìpulos, ahora me costaba muchisimo
sacarme esos vicios de encima: el alcohol, el faso, los caretas, el fasuli, la droga en fin, la droga sexual, la adicciòn sexual:
las chicas caminaban por ahì volvièndome loco, ni se mosqueaban, ni me pispeaban pero me volvìan literalmente loco
y no de dicha precisamente sino màs bien de desdicha, malaventuranzas y cosas por el estilo: aplausos aùn a las 9 en punto
de la noche, como hace meses, pero ahora son 2 o 3 o 4 gatos locos, se distinguen bien los sonidos: uno aplaude, el otro
tiene un silbato y no suele durar mucho el asunto en cuestiòn, no como al principio que toda la ciudad aplaudìa, en los balcones
vicious, sid vicious, y una pelìcula en medio de una lluvia de basura, la pareja imposible que se besa
en la fotografìa: una mujer me señala, mientras estamos apoyados en el auto, varios varones, barones del barrio:
supuestamente, oficiaba de prosti pero seguramente era una oscura mitologìa barrial y rosarina, màs que otra cosa, mariposa:
pero me costaba muchìsimo sacarme de encima esos vicios oscuramente sexuales carìsimos y sobre todo, de paso, cañazo,
peligrosìsmos, demasiado riesgosos, para una època pandèmica, gràvida de incertidumbres empresariales y de toda ìndole,
pero el vicio permanecìa en el aire, me sentìa un balde agujereado, esa era la metàfora indicada, màs significativa, y eso que
habìa bajado linea durante dècadas acerca de las bondades de la ètica como fin en si misma y su unidad con la estètica
pero haz lo que yo digo y no lo que yo hago: si bien habìa ponderado eso en los discìpulos, ahora me costaba muchisimo
sacarme esos vicios de encima: el alcohol, el faso, los caretas, el fasuli, la droga en fin, la droga sexual, la adicciòn sexual:
las chicas caminaban por ahì volvièndome loco, ni se mosqueaban, ni me pispeaban pero me volvìan literalmente loco
y no de dicha precisamente sino màs bien de desdicha, malaventuranzas y cosas por el estilo: aplausos aùn a las 9 en punto
de la noche, como hace meses, pero ahora son 2 o 3 o 4 gatos locos, se distinguen bien los sonidos: uno aplaude, el otro
tiene un silbato y no suele durar mucho el asunto en cuestiòn, no como al principio que toda la ciudad aplaudìa, en los balcones