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Vicisitudes de un amor-parte II

Tema en 'Relatos extensos (novelas...)' comenzado por Azulzurita, 17 de Enero de 2021. Respuestas: 0 | Visitas: 61

  1. Azulzurita

    Azulzurita Volar soñando..Crear amando

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    Género:
    Mujer
    Clarisa salió sola al mercado, como lo había previsto y no se cruzó en ningún momento con el joven de la ciudad, pero se enteró por su amiga y confidente María, que era cierto que quería dictar clases y al parecer ya le habían ofrecido hacerlo en las escuelas del pueblo y localidades vecinas, lo que hizo muy feliz a Clarisa, ya que lo podría volver a ver algún día y era en ese momento lo único que realmente le importaba, María contó a la joven, que había muchas mujeres que le seguían el paso al profesor, que dejaba un tendal de enamoradas por donde pasaba, y que resultaría muy difícil conquistar su corazón ya que había vivido una separación que le habría hecho tomar la decisión de buscar un nuevo rumbo a su vida, que fue el motivo que lo que lo habría traído hasta allí.
    Clarisa se llenó de incertidumbre y ansiedad, sería su amor secreto, un amor imposible, inalcanzable, sólo su amiga sabría de su pesar, le contó a esta que sólo un instante sintió que el le perteneció, fue el momento en que el le regaló aquella delicada flor, que guardaba secretamente en su preciado diario.
    Pasó el tiempo y Clarisa se fue recuperando de su enamoramiento, que sin embargo aunque fugaz momento, la había hecho sentir mas viva que nunca.
    Un día pasado algún tiempo, Clarisa salió a caminar y sus pasos la condujeron a la plaza de aquél tranquilo pueblo, quería reflexionar y meditar, sobre su vida, sus proyectos y sus sueños, tenía pensado ir a vivir a la ciudad en busca de nuevas oportunidades, y pensaba como trasmitiría esta decisión a sus padres.
    En eso cuando caminaba por el sendero que conducía a los bancos de aquella plaza, vio allí mismos sentados a Morena y Germán conversando en íntima complicidad.
    Clarisa atinó inmediatamente a refugiarse detrás de un árbol, sus latidos se aceleraron, no la habían visto, hecho a correr desconsolada hacia su casa, sin voltear la mirada.
    El dolor fue tan agudo que la tiró sobre la cama, llorando muy angustiada, secó sus lágrimas, sus padres y su hermana no debían notar que estuvo llorando, refiriendo ante sus ojos delatores que estaba algo resfriada, pero que saldría un momento a caminar por el pueblo, su madre recomendó a la joven que cubriera su escote, y esta con un pañuelo le hizo caso y lo colocó en su cuello.
    Salió y las calles le resultaron vacías, miró vidrieras que ya conocía de memoria, luego se sentó en la cafetería y tomó una infusión, la tarde se estaba poniendo fresca para entonces, y estaba oscureciendo, por lo que decidió incorporarse de la silla como pudo, se habría quedado toda la condenada noche en aquella silla, pero entonces alguien la tomó de la mano ayudándola a levantarse.
    Para su sorpresa era Germán quién se había acercado y sintió en su fría mano la tibieza y firmeza de la suya, y dedicándole una cálida sonrisa preguntó a la joven:
    -¿Que haces hermosa mujer sola a estas horas?
    Déjame que te acompañe hasta tu casa.
    Clarisa con el dolor y furia contenida respondió:
    -Ya no soy una niña, y sola se cuidarme
    no necesito que me acompañes.
    Y se alejó rápidamente, mientras las lágrimas brotaban espontáneamente de sus ojos.
    Fingió una sonrisa al entrar a su casa, pero enseguida se dirigió a su cuarto, al día siguiente Clarisa no quería salir de la cama y sus padres se preocuparon.
    Morena detectó enseguida que su hermana estaba triste, pero cuando fue a su cuarto a querer consolarla, esta no la dejó entrar.
    Clarisa mas decidida que nunca finalmente había tomado fuerza para decirle a sus padres
    la decisión que tomaría de irse a vivir a la ciudad, cuando al abrir la puerta de su cuarto
    se topa con la triste realidad.
    Estaba Morena con Germán hablando en el comedor con sus padres.
    Clarisa se sentía desfallecer, Morena lo había traído a la casa y se lo había presentado a sus padres formalmente.
    La joven sentía morir, ya no quería estar allí, esperaría que se fueran para poder salir.
    Pero entonces Morena buscó a Clarisa en la habitación, forcejeando con la puerta que finalmente se abrió.
    Morena explica a Clarisa en ese momento, que Germán la había estado buscando por todas partes, Morena dijo a ésta:
    - Me confesó que se había enamorado de ti Clarisa
    quería conocerte y confesarte su amor.
    Nos hicimos amigos y me estaba pidiendo consejos de cómo conquistarte.
    Se hermana que a ti te pasa lo mismo que a él, siempre lo supe, no estés triste,
    él te está esperando en el comedor.
    Clarisa no entendía, estaba desconcertada.
    Salió de su habitación y allí efectivamente la esperaba Germán.
    Mirándola con esa claridad y calidez de un hombre que está locamente enamorado.
    Regalando una enorme sonrisa, se acercó y la tomó de las manos y no pudo mas que besar su frente, diciéndole:
    - Acaso no ves que eres solo tu...
    Esta vez no te me escaparás.
    Clarisa agachó la mirada, se sintió tonta con su actitud infantil, pero a la vez agradecida tanto mas por el amor puro e incondicional de su hermana, quién había descubierto sus sentimientos en primera instancia.
    Miró las grandes y fuertes manos de Germán apretando fuertemente a las suyas, y exhalando el aliento se entregó en sus brazos para finalmente perderse en su abrazo...

    Fin


     
    #1
    Última modificación: 17 de Enero de 2021

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