Sigifredo Silva Rodríguez
Poeta adicto al portal
Se presenta el camino
árido para andar, el sol devora
al pobre clandestino;
aunque en él la fe mora,
el riesgo de su arrojo no lo ignora.
Atrás deja familia
con la ilusión de darle algo distinto.
Debe estar en vigilia
y guiado por su instinto
tratar de resolver su laberinto.
Atraviesa montañas,
cruza mares y ríos en pateras;
se refugia en cabañas
que comparte con fieras
humanas, unas hienas verdaderas.
Al alcanzar la tierra
de sus amores sigue la amargura
pero a su Dios se aferra;
si es o no una locura,
él no desistirá de su aventura.
Clandestino, ilegal,
que andará como rata de cloaca;
un engendro del mal
que con asco se ataca
en una sociedad que huele a caca.
árido para andar, el sol devora
al pobre clandestino;
aunque en él la fe mora,
el riesgo de su arrojo no lo ignora.
Atrás deja familia
con la ilusión de darle algo distinto.
Debe estar en vigilia
y guiado por su instinto
tratar de resolver su laberinto.
Atraviesa montañas,
cruza mares y ríos en pateras;
se refugia en cabañas
que comparte con fieras
humanas, unas hienas verdaderas.
Al alcanzar la tierra
de sus amores sigue la amargura
pero a su Dios se aferra;
si es o no una locura,
él no desistirá de su aventura.
Clandestino, ilegal,
que andará como rata de cloaca;
un engendro del mal
que con asco se ataca
en una sociedad que huele a caca.