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Victoria Vacía
Gané, estas muerto,
nunca más tu sombra en mi camino
o la lenta espera del cuando vendrás.
Ambos nos detuvimos:
Tú, de sufrir la indiferencia de lo que no hice
y yo del veneno que tomé por ti.
No tengo lágrimas,
Solo dejos de sonrisa por la vida,
por el vacío de la historia no contada.
No puedes herirme,
ahora eres un recuerdo, una tumba
y mi odio yace abatido allí contigo.
Te perdono,
al fin entiendo tus muchas razones
y puedo purificar tu paternal recuerdo.
¿Me perdonas?
pregunto sin respuesta y con extraña paz,
como padre e hijo fuimos lo que pudimos.
Descansa.