Enfrente del galpón una vetusta morera
daba sombra a la casa humilde y rotosa.
Un caballo negro come hierba y reposa
en un arroyo cercano cercado de higueras.
En el frescor de la tarde un hornero vuela
y del aromo en flor salen las mariposas
de abigarrados colores.Una niña llorosa
calza unos gastados zapatos sin suelas.
Por el cielo el viento acerca las nubes
que traen la lluvia que riegan los campos
sedientos del agua límpida y cristalina.
La niña corre alborozada y se sube
a una enorme piedra y entona un canto
alegre,en el que la felicidad se adivina.
Eladio Parreño Elías
Enero 2011