carmen viviana
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se amaron desde el primer verso, entre líneas, suspirando. Trataron de adivinar al otro, su rostro, sus colores. Adivinaron.
Con mis sueños hilo redes
para tejer con mis manos
y así atrapar tus colores
que deshilo con mis amores.
Él se dijo en el espejo:
Girones en el alma, mis locos desatinos
que poco te conozco¡ ay corazón gitano!
bastaron esos ojos, carbones encendidos
para hacerlo aletear en un anhelo vano.
No reincidas corazón, soñares son prohibidos.
Ella le leyó su reflejo:
Cuantos besos para dar
entre rezos compartidos,
los arrullos repetidos
en tu voz, que me reclama
y en mi voz porque te llama
como balada en tu oído
que soy sollozo de niño
bajo tu almohada guardada.
Descubrieron entre rizas y pudores, nuevas formas de expresarse, amándose con sus voces.
Mujer lejana
quiero ir contigo
usar tu cama
sentir tu abrigo,
y en la mañana
beber tus ríos,
mujer lejana
vente conmigo.
Se dijeron, se escucharon, se gozaron, prometieron. Fueron uno, fueron ellos.
Locos de amor, frio en los huesos, la piel desnuda, salieron a buscar sus besos sin más ayuda que todas sus dudas.
A pesar del destino recorrido, de los años, de los sueños perdidos, se lanzaron otra vez al camino, al camino del encuentro.
Él le entregó sus dos manos, ella le entregó su vestido. De sus sexos brotaron raíces que bañaron con sus aguas felices.
!Ay mi durazno en mi sed!, !Dame papel de arroz!, !Bebe mi agua y mi espuma!, !Hombre mío!, !Niña mía!, se dijeron suspirando, como suspiran dos seres que hacen el amor amando.
Ellos estaban juntos, porque así estaba escrito, desde el comienzo del mundo.
Regresaron.
! Te sueño despierto! ¡Te deseo dormida! sollozaron.
Puede ser que ellos se rindan y elijan el llanto.
Puede ser que crucen los mares, con tanto amor que multipliquen los panes.
!Ay mi durazno en mi sed!,! Dame papel de arroz!, ¡Bebe mi agua y mi espuma!...!Vida Mía!...
Carmen Viviana
Con mis sueños hilo redes
para tejer con mis manos
y así atrapar tus colores
que deshilo con mis amores.
Él se dijo en el espejo:
Girones en el alma, mis locos desatinos
que poco te conozco¡ ay corazón gitano!
bastaron esos ojos, carbones encendidos
para hacerlo aletear en un anhelo vano.
No reincidas corazón, soñares son prohibidos.
Ella le leyó su reflejo:
Cuantos besos para dar
entre rezos compartidos,
los arrullos repetidos
en tu voz, que me reclama
y en mi voz porque te llama
como balada en tu oído
que soy sollozo de niño
bajo tu almohada guardada.
Descubrieron entre rizas y pudores, nuevas formas de expresarse, amándose con sus voces.
Mujer lejana
quiero ir contigo
usar tu cama
sentir tu abrigo,
y en la mañana
beber tus ríos,
mujer lejana
vente conmigo.
Se dijeron, se escucharon, se gozaron, prometieron. Fueron uno, fueron ellos.
Locos de amor, frio en los huesos, la piel desnuda, salieron a buscar sus besos sin más ayuda que todas sus dudas.
A pesar del destino recorrido, de los años, de los sueños perdidos, se lanzaron otra vez al camino, al camino del encuentro.
Él le entregó sus dos manos, ella le entregó su vestido. De sus sexos brotaron raíces que bañaron con sus aguas felices.
!Ay mi durazno en mi sed!, !Dame papel de arroz!, !Bebe mi agua y mi espuma!, !Hombre mío!, !Niña mía!, se dijeron suspirando, como suspiran dos seres que hacen el amor amando.
Ellos estaban juntos, porque así estaba escrito, desde el comienzo del mundo.
Regresaron.
! Te sueño despierto! ¡Te deseo dormida! sollozaron.
Puede ser que ellos se rindan y elijan el llanto.
Puede ser que crucen los mares, con tanto amor que multipliquen los panes.
!Ay mi durazno en mi sed!,! Dame papel de arroz!, ¡Bebe mi agua y mi espuma!...!Vida Mía!...
Carmen Viviana
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