Víctor Jara V.
Víctor Jara V.
Él buscó respuestas,
ella encontró razones,
él se quejó de la vida,
ella abrazó los recuerdos,
él se marchó sin dejar huellas,
ella lloró desde el primer momento.
Siempre jugó en la resistencia de ser feliz,
y ella cantaba la felicidad que nunca volverá,
cuando pensó que se hundía en la soledad,
apareció ella con su especie de inseguridad,
y él cayó en el dulce juicio,
de ver a ella rendida en su libertad.
Pero no,
rocíos oscuros en sus mejillas,
río carmesí recorriendo de cerro a mar,
sellos tatuados que nunca lograrán borrar,
y allá en el extenso horizonte,
la silueta disuelta del horror,
dulces penumbras de infinita fatalidad.
Solo ella buscaba una iluminada salida,
y él deseaba con fervor redimirse,
pero ambos ya no podrían librarse,
de sus terribles y desesperantes fantasmas,
que simplemente decidieron,
aferrarse a lo que más aman,
él a su vida.
y ella a sus recuerdos.
Por Víctor Jara V.
ella encontró razones,
él se quejó de la vida,
ella abrazó los recuerdos,
él se marchó sin dejar huellas,
ella lloró desde el primer momento.
Siempre jugó en la resistencia de ser feliz,
y ella cantaba la felicidad que nunca volverá,
cuando pensó que se hundía en la soledad,
apareció ella con su especie de inseguridad,
y él cayó en el dulce juicio,
de ver a ella rendida en su libertad.
Pero no,
rocíos oscuros en sus mejillas,
río carmesí recorriendo de cerro a mar,
sellos tatuados que nunca lograrán borrar,
y allá en el extenso horizonte,
la silueta disuelta del horror,
dulces penumbras de infinita fatalidad.
Solo ella buscaba una iluminada salida,
y él deseaba con fervor redimirse,
pero ambos ya no podrían librarse,
de sus terribles y desesperantes fantasmas,
que simplemente decidieron,
aferrarse a lo que más aman,
él a su vida.
y ella a sus recuerdos.
Por Víctor Jara V.