Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
El número del diablo.
El ojo de Dios.
Yo, antídoto antitodo.
Traigo un truco de manos.
No me he quedado manco.
Solo puse la mano en el fuego por la luz.
Ustedes se queman por dentro, y a Cristo lo clavaron en la cruz.
Yo no cambio mis textos siquiera por asomo.
Ni por asombro.
Escribo hombro con hombro.
Pueden sacarle punta a esto.
Siempre mearé fuera del tiesto.
Jamás sabrán que es un manifiesto.
Ni defiendo ni ataco.
Todos van a parar al mismo saco.
Contra mi arte marcial soy su lunchaco.
Represento el poder del Vaticano. Traiciono a Satanás y a Dios, me endemonio y me endioso, siempre vano.
Colosal, fabuloso.
Cuento de hadas sin poso.
Tendrán mi bendición, pero soy un tramposo.
Última edición: