Recuerdas cuando te llamabas Sandra
y yo jugaba al poeta
recuerdas como liberaba mariposas de tus parpados con solo besarlos
como tu espalda era el lienzo
en el que hacia cuajar mis ocasos
como éramos
sin ser la huella de nadie
como escapábamos del reloj
para al menos regresar
vivos.
Recuerdo que le dedique 10 poemas
a tus pezones irreverentes
5 a tus costillas
7.4 a la mueca tediosa de tus nalgas sin tacones
y le escribí sonetos etílicos a tus tobillos
décimas parapléjicas al trampolín de tu nariz
rimas a tus labios desafinados
libres a la estirpe militar de tu vagina.
y los días solo eran útiles si Sandra
trenzaba su cabello desnuda.
y el hoy habitable
solo cuando ella sonreía.
y mi yo digerible
cuando me besaba en la frente y decía:
--Nunca te rescates de ti mismo nunca, porque muero.
En otra vida
se que te llamabas Sandra
y yo escribía poesía
aunque en esta
tus brazos sean la colmena de tanto desamparo
tus pezones la servilleta de 40 borrachos
tus nalgas se asfixien sin tacones
y yo sea otro cliente
Otro depredador con colmillos verdes
Otra sombra que estrangula soledades en una cerveza.
Alguien que como tú
intenta "vivir" la cruz que le toca
aunque reencarnes en este nuevo guión de puta
y yo siga repitiendo el mismo personaje.
pero aun recuerdo cuando te llamabas Sandra
y trenzabas tus cabellos
mientras posabas desnudas
para mis versos.
y yo jugaba al poeta
recuerdas como liberaba mariposas de tus parpados con solo besarlos
como tu espalda era el lienzo
en el que hacia cuajar mis ocasos
como éramos
sin ser la huella de nadie
como escapábamos del reloj
para al menos regresar
vivos.
Recuerdo que le dedique 10 poemas
a tus pezones irreverentes
5 a tus costillas
7.4 a la mueca tediosa de tus nalgas sin tacones
y le escribí sonetos etílicos a tus tobillos
décimas parapléjicas al trampolín de tu nariz
rimas a tus labios desafinados
libres a la estirpe militar de tu vagina.
y los días solo eran útiles si Sandra
trenzaba su cabello desnuda.
y el hoy habitable
solo cuando ella sonreía.
y mi yo digerible
cuando me besaba en la frente y decía:
--Nunca te rescates de ti mismo nunca, porque muero.
En otra vida
se que te llamabas Sandra
y yo escribía poesía
aunque en esta
tus brazos sean la colmena de tanto desamparo
tus pezones la servilleta de 40 borrachos
tus nalgas se asfixien sin tacones
y yo sea otro cliente
Otro depredador con colmillos verdes
Otra sombra que estrangula soledades en una cerveza.
Alguien que como tú
intenta "vivir" la cruz que le toca
aunque reencarnes en este nuevo guión de puta
y yo siga repitiendo el mismo personaje.
pero aun recuerdo cuando te llamabas Sandra
y trenzabas tus cabellos
mientras posabas desnudas
para mis versos.
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