BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un hombre solo frente al mar
no es nada, nada, dibujo alterno
que el oleaje imprime sobre su vastedad
inquieta, y el que cielo se encarga
de difuminar sobre la arena mortecina
y cansada del mediodía marítimo.
Sombras tan azules y vértigos tan minúsculos
que proyectan sobre finísimas pantallas
de vidrio, orquestas estivales
como pecios devorados en estaciones de autobús.
Este enorme vientre que se anticipa
y recuerda, tu lucha impresa en sus automáticos
giros inefables. Y este archivo pendiente
de calificación, eterna putrefacción que
todavía guarda los dientes
del docto catedrático.
©
no es nada, nada, dibujo alterno
que el oleaje imprime sobre su vastedad
inquieta, y el que cielo se encarga
de difuminar sobre la arena mortecina
y cansada del mediodía marítimo.
Sombras tan azules y vértigos tan minúsculos
que proyectan sobre finísimas pantallas
de vidrio, orquestas estivales
como pecios devorados en estaciones de autobús.
Este enorme vientre que se anticipa
y recuerda, tu lucha impresa en sus automáticos
giros inefables. Y este archivo pendiente
de calificación, eterna putrefacción que
todavía guarda los dientes
del docto catedrático.
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