VIEJA CIUDAD DE LA LLANURA
Perdida calle que alberga las ruinas de mi antiguo origen
ciudad transformada por el misterio de unas lágrimas
apenas arcos, doseles, primorosos enrejados
para ocultar historias no aptas para turistas.
Profilácticos edificios nacen nuevos tras sus muros
celebrados panteones para dinámicos cadáveres
que cotidianamente ocupan ventanas y ascensores
llegando como alborotadas manadas de estorninos
desde tranvías y otros barcos de vapor.
Ciudad que fue amable y sosegada
como una infancia vivida entre los trigos
sobreviviente rémora anclada en la llanura
viejas piedras maculadas por los musgos.
Mis evocaciones perdidas te visito como un simple turista
aunque recuerdo rincones míos que jamás serán violados
Inéditas perspectivas que han respetado los tiempos
Alcazabas, barbacanas, un claustro monjil y sus aromas.
Se que muchos de estos recuerdos son ya invención o mito.
Te recreo, mi ciudad vieja, tu eternidad es mucho más antigua que la mía,
y al hacerlo me recreo a mí mismo, tratando de evitar mi decadencia.
Como tus piedras antiguas, tan mancilladas por el hombre nuevo,
es mi alma refractaria a tus edificios brillantes y a sus gentes.
Te deseo como eras cuando me viste nacer, vieja patria de la llanura,
te quiero como te quise cuando jugaba entre los trigos rutilantes.
Quisiera ser una de tus rocas eternas o cualquier calle recoleta y encalada
como las que estarán siempre en mi memoria…
Ilust.: Giorgio de Chirico.- “Piazza d’Italia, 1913
Perdida calle que alberga las ruinas de mi antiguo origen
ciudad transformada por el misterio de unas lágrimas
apenas arcos, doseles, primorosos enrejados
para ocultar historias no aptas para turistas.
Profilácticos edificios nacen nuevos tras sus muros
celebrados panteones para dinámicos cadáveres
que cotidianamente ocupan ventanas y ascensores
llegando como alborotadas manadas de estorninos
desde tranvías y otros barcos de vapor.
Ciudad que fue amable y sosegada
como una infancia vivida entre los trigos
sobreviviente rémora anclada en la llanura
viejas piedras maculadas por los musgos.
Mis evocaciones perdidas te visito como un simple turista
aunque recuerdo rincones míos que jamás serán violados
Inéditas perspectivas que han respetado los tiempos
Alcazabas, barbacanas, un claustro monjil y sus aromas.
Se que muchos de estos recuerdos son ya invención o mito.
Te recreo, mi ciudad vieja, tu eternidad es mucho más antigua que la mía,
y al hacerlo me recreo a mí mismo, tratando de evitar mi decadencia.
Como tus piedras antiguas, tan mancilladas por el hombre nuevo,
es mi alma refractaria a tus edificios brillantes y a sus gentes.
Te deseo como eras cuando me viste nacer, vieja patria de la llanura,
te quiero como te quise cuando jugaba entre los trigos rutilantes.
Quisiera ser una de tus rocas eternas o cualquier calle recoleta y encalada
como las que estarán siempre en mi memoria…
Ilust.: Giorgio de Chirico.- “Piazza d’Italia, 1913