BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Maldita sea
con la poética
refinada y culta
que nunca está a
la altura, de los que
la practicamos.
Y más maldita
desde que en practicándola
resistimos sus embates
encorajinados e insumisos
para no tener que vérnoslas
con ningún miembro de la tribu.
A la literatura con mayúscula
hay que bajarla del pedestal y traerla
a los barrios pobres, a la periferia
humilde y desencantada con la que
todos tropezamos.
Hay que llevarla de cabeza
al pretil, al jardín de abajo,
al pub, al retiro espiritual
y a las enseñanzas de las viejas.
Hay que conducirla con sabiduría
hasta los lupanares donde se fabrica
el odio, el amor, el desacato y el desenfreno.
Hay que extirparle la mayúscula.
©
con la poética
refinada y culta
que nunca está a
la altura, de los que
la practicamos.
Y más maldita
desde que en practicándola
resistimos sus embates
encorajinados e insumisos
para no tener que vérnoslas
con ningún miembro de la tribu.
A la literatura con mayúscula
hay que bajarla del pedestal y traerla
a los barrios pobres, a la periferia
humilde y desencantada con la que
todos tropezamos.
Hay que llevarla de cabeza
al pretil, al jardín de abajo,
al pub, al retiro espiritual
y a las enseñanzas de las viejas.
Hay que conducirla con sabiduría
hasta los lupanares donde se fabrica
el odio, el amor, el desacato y el desenfreno.
Hay que extirparle la mayúscula.
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