Birbiloke
Poeta adicto al portal
No es duro, ni maduro,
ni recuerdos tortuosos,
de unos cielos cenagosos,
que no quebrante, mí alma,
y zozobre mi barca,
donde sostengo el mástil,
sin ancla.
Que me lleve el viento,
me recoja su aire,
de caricias frescas.
Que lágrimas tengo,
no solo mías.
Y no me río, ni quiero,
de esas lágrimas furtivas,
que me llevan y empapan mi alma.
Aires desvencijados,
sueños viejos,
de mi niñez.
Y ansío,... todavía,
de fuego y carne,
ese mundo que me abrasa,
y devora por dentro,
a un niño-viejo.
ni recuerdos tortuosos,
de unos cielos cenagosos,
que no quebrante, mí alma,
y zozobre mi barca,
donde sostengo el mástil,
sin ancla.
Que me lleve el viento,
me recoja su aire,
de caricias frescas.
Que lágrimas tengo,
no solo mías.
Y no me río, ni quiero,
de esas lágrimas furtivas,
que me llevan y empapan mi alma.
Aires desvencijados,
sueños viejos,
de mi niñez.
Y ansío,... todavía,
de fuego y carne,
ese mundo que me abrasa,
y devora por dentro,
a un niño-viejo.