licprof
Poeta fiel al portal
recordaba su juventud tirada a la marchanta, cuando las hermosas pendejas y no tanto
se quedaban una hora charlando bailando copeteando en la barra y luego salìan afuera para fumar y apretar o transar
y con suerte terminar la velada en un hotel de las inmediaciones, el màs cercano y sobre todo barato
ahora de grande recuerda aquellas inocentes barrabasadas, aquellas ingenuas trastadas
cuando a falta de un centavo les hacìa garpar el telo o en su defecto
rumbeaban hacia la casa de la fulana y se zambullìan entre risas en su cama
la puerta quedaba abierta para siempre
o al final se cerraba con todo estrèpito
en medio de la noche
en medio de la noche caminaban por las calles desiertas: por lo visto
no parecìa haber chorros por esa època
o al menos no por esa zona palermo viejo tirando a villa crespo lindante o colindante con chacarita
pero ahora no, todo habìa terminado: las chicas ya no se quedaban a su lado bailando y charlando incluso
toda la noche, en muchos casos: ahora no: rebotaba como loco y si salìan a bailar, eran 2 3 temas y gracias, y encima de mala gana
a tristeza, como decia tito, un viejo milonguero, años atràs (ya debe de haber fallecido supongo)
y si te he visto no me acuerdo: miraban para otro lado y ni le dirigìan la palabra
bailaban bien eso sì, con la flexible plasticidad que las caracteriza siempre
las màs veteranas eran duras, rìgidas en todo sentido: ni los viejos quieren a los viejos
en cambio a los jòvenes todo el mundo los ama
igual bailaba porque amaba la mùsica y de paso movìa un poco las piernas
poco despuès vino el asunto del covid, la famosa pandemia y la no menos tristemente cuarentena
y todo se fue al carajo
ahora bailaba cada tanto solo en el living de su casa
como premonitoriamente lo habìa previsto en la ficciòn dramàtica hacìa años
igual cada tanto lo visitaba alguna pendeja pero claro habìa que pagarle y eso no estaba bien
no estaba nada bien hacer eso y encima era demasiado riesgoso
de manera que ahora el viejo verde y petero era ¡èl!
segùn parece todo
pasa
todo vuelve
todo llega, dicen
bailaba no obstante por las noches
envuelto en la santa mùsica
frente a un espejo enorme que abarcaba toda una pared
recordando los viejos tiempos
cuando las pendejas se quedaban charlando y bailando junto a èl
pero ahora bailaba solari
una mano en el bolsillo
como en los viejos tiempos
se quedaban una hora charlando bailando copeteando en la barra y luego salìan afuera para fumar y apretar o transar
y con suerte terminar la velada en un hotel de las inmediaciones, el màs cercano y sobre todo barato
ahora de grande recuerda aquellas inocentes barrabasadas, aquellas ingenuas trastadas
cuando a falta de un centavo les hacìa garpar el telo o en su defecto
rumbeaban hacia la casa de la fulana y se zambullìan entre risas en su cama
la puerta quedaba abierta para siempre
o al final se cerraba con todo estrèpito
en medio de la noche
en medio de la noche caminaban por las calles desiertas: por lo visto
no parecìa haber chorros por esa època
o al menos no por esa zona palermo viejo tirando a villa crespo lindante o colindante con chacarita
pero ahora no, todo habìa terminado: las chicas ya no se quedaban a su lado bailando y charlando incluso
toda la noche, en muchos casos: ahora no: rebotaba como loco y si salìan a bailar, eran 2 3 temas y gracias, y encima de mala gana
a tristeza, como decia tito, un viejo milonguero, años atràs (ya debe de haber fallecido supongo)
y si te he visto no me acuerdo: miraban para otro lado y ni le dirigìan la palabra
bailaban bien eso sì, con la flexible plasticidad que las caracteriza siempre
las màs veteranas eran duras, rìgidas en todo sentido: ni los viejos quieren a los viejos
en cambio a los jòvenes todo el mundo los ama
igual bailaba porque amaba la mùsica y de paso movìa un poco las piernas
poco despuès vino el asunto del covid, la famosa pandemia y la no menos tristemente cuarentena
y todo se fue al carajo
ahora bailaba cada tanto solo en el living de su casa
como premonitoriamente lo habìa previsto en la ficciòn dramàtica hacìa años
igual cada tanto lo visitaba alguna pendeja pero claro habìa que pagarle y eso no estaba bien
no estaba nada bien hacer eso y encima era demasiado riesgoso
de manera que ahora el viejo verde y petero era ¡èl!
segùn parece todo
pasa
todo vuelve
todo llega, dicen
bailaba no obstante por las noches
envuelto en la santa mùsica
frente a un espejo enorme que abarcaba toda una pared
recordando los viejos tiempos
cuando las pendejas se quedaban charlando y bailando junto a èl
pero ahora bailaba solari
una mano en el bolsillo
como en los viejos tiempos