salgomanzano
Poeta veterano en el portal
1
Viendo una lánguida flor,que escondida
yace, y en sombra oscura -cuan tenebrosa-,
le estorban ver, su faz al sol hermosa,
hojas y espinas de que está oprimida.
Y ellas, el limpio estorbo, y la vistosa
púrpura, en que al nacer se vio teñida,
le arrebatan, y, a la vez, dulce vida,
del verdor que exhibe encendida rosa.
Su mal, lánguida flor, igual al mío;
que si nieve su rostro descolora,
al no tener el rayo intenso ardiente,
a mí -qué inmensa oscuridad y frío-,
también frío de muerte me colora
el faltarme mi luz resplandeciente.
2
Viéndola color de rosa, y de azucena,
de mirar gustoso, cuán dulce, honesto,
de hermosísimo cuello,blanco,inhiesto,
con risa de rubís, de perlas llena,
de alabastrina mano que encadena
al que de amores está predispuesto,
al que libremente en su primer puesto,
le llena de felicidad que enajena;
viéndola, deseada primavera,
de flores agraciadas de hermosura,
que marchitar no podrá el tiempo airado,
hoy es la ocasión que yo viva, que muera,
siéndome mi descanso, mi ventura,
mi inicio y fin, mi alivio a este cuidado.
3
Al ver en ti tu atrevido lucimiento
-estaba el mes de abril cuán florecido-,
saliendo a un verde prado, verde nido,
contagiándose de tu aroma el viento;
al verte, sobre un ocaso sangriento,
realzándose tu oriental vestido,
enfervesciéndose al instante el sentido
con la vanagloria de tu elemento;
admirando tu belleza, que dura
lo que durará una gloria fingida,
presto como la aurora -noche oscura-,
me entristece el verte mustia y oprimida,
siendo,pues, el pago de la hermosura:
o desventura larga o corta vida.
Viendo una lánguida flor,que escondida
yace, y en sombra oscura -cuan tenebrosa-,
le estorban ver, su faz al sol hermosa,
hojas y espinas de que está oprimida.
Y ellas, el limpio estorbo, y la vistosa
púrpura, en que al nacer se vio teñida,
le arrebatan, y, a la vez, dulce vida,
del verdor que exhibe encendida rosa.
Su mal, lánguida flor, igual al mío;
que si nieve su rostro descolora,
al no tener el rayo intenso ardiente,
a mí -qué inmensa oscuridad y frío-,
también frío de muerte me colora
el faltarme mi luz resplandeciente.
2
Viéndola color de rosa, y de azucena,
de mirar gustoso, cuán dulce, honesto,
de hermosísimo cuello,blanco,inhiesto,
con risa de rubís, de perlas llena,
de alabastrina mano que encadena
al que de amores está predispuesto,
al que libremente en su primer puesto,
le llena de felicidad que enajena;
viéndola, deseada primavera,
de flores agraciadas de hermosura,
que marchitar no podrá el tiempo airado,
hoy es la ocasión que yo viva, que muera,
siéndome mi descanso, mi ventura,
mi inicio y fin, mi alivio a este cuidado.
3
Al ver en ti tu atrevido lucimiento
-estaba el mes de abril cuán florecido-,
saliendo a un verde prado, verde nido,
contagiándose de tu aroma el viento;
al verte, sobre un ocaso sangriento,
realzándose tu oriental vestido,
enfervesciéndose al instante el sentido
con la vanagloria de tu elemento;
admirando tu belleza, que dura
lo que durará una gloria fingida,
presto como la aurora -noche oscura-,
me entristece el verte mustia y oprimida,
siendo,pues, el pago de la hermosura:
o desventura larga o corta vida.