luna isabella
Poeta recién llegado
Veo distante, desgranarse tu rostro en el polvo
Se emancipa tu voz, gota a gota despojando el aliento,
trémulos tus ojos angustiados, evaden el candor de los mios
opacan las horas que detonan a la velocidad de la luz.
¡Duele sentir que te marchas!
Duele ese abrazo que gime agonizando en el tiempo,
desmembrándome el cerebro lentamente.
Palidece en tu morada el esplendor de la luna,
que merma fugitiva en tu cama
erosionando las penas, menguando tus canas,
intentando acalorar tus entumecidas manos.
Me acerco y ausentas.
Duele el aliento que no alcanza a palparte,
que no alcanza a desembocar en tus pulmones.
Me debilita esa lozanía desgastada por el peso
de los años, se me arruga el alma como tu piel ensurcada.
Me aferro a ese cuerpo vacío, estéril
que yace en escombro con un hilo de aire
que sostiene los minutos prestados.
¡Duele aceptar que el navío en que te embarcas ...no tiene retorno!
Se que mañana tu ausencia despertará atrincherada
en las cordilleras baldías de mi, ser
Soy estatua de piedra, tiesa e inerte
asolapada en los recuerdos, viendo
como te acaricia la muerte.
Se emancipa tu voz, gota a gota despojando el aliento,
trémulos tus ojos angustiados, evaden el candor de los mios
opacan las horas que detonan a la velocidad de la luz.
¡Duele sentir que te marchas!
Duele ese abrazo que gime agonizando en el tiempo,
desmembrándome el cerebro lentamente.
Palidece en tu morada el esplendor de la luna,
que merma fugitiva en tu cama
erosionando las penas, menguando tus canas,
intentando acalorar tus entumecidas manos.
Me acerco y ausentas.
Duele el aliento que no alcanza a palparte,
que no alcanza a desembocar en tus pulmones.
Me debilita esa lozanía desgastada por el peso
de los años, se me arruga el alma como tu piel ensurcada.
Me aferro a ese cuerpo vacío, estéril
que yace en escombro con un hilo de aire
que sostiene los minutos prestados.
¡Duele aceptar que el navío en que te embarcas ...no tiene retorno!
Se que mañana tu ausencia despertará atrincherada
en las cordilleras baldías de mi, ser
Soy estatua de piedra, tiesa e inerte
asolapada en los recuerdos, viendo
como te acaricia la muerte.
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