iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Respiro aire de un rumor alcohólico,
viernes por fin, y me llama la noche
a sus puertas de miles de visiones.
Arden en fiesta
las ansias de anochecer
y perderme entre música y cuerpos
que se entregan sin preguntar,
marchándose el recuerdo
en cuanto amanezca.
Respiro libertad nocturna,
un nombre titilante en las retinas
y el sonido de un motor a ciento veinte.
Luego copas que corren sin frenos,
y una mano que toma el alma
poniendo acción en los pies,
ritmo al movimiento.
Olor a demencia circulando en los pulmones,
lentes para la luz neón que vibra
en cada esfera.
Viernes al fin, dulce sabor de comenzar la noche
que dura cuarenta y ocho horas.
Destino de cansar el cuerpo y el alma
y olvidar la maldita semana,
para comenzar de nuevo.
viernes por fin, y me llama la noche
a sus puertas de miles de visiones.
Arden en fiesta
las ansias de anochecer
y perderme entre música y cuerpos
que se entregan sin preguntar,
marchándose el recuerdo
en cuanto amanezca.
Respiro libertad nocturna,
un nombre titilante en las retinas
y el sonido de un motor a ciento veinte.
Luego copas que corren sin frenos,
y una mano que toma el alma
poniendo acción en los pies,
ritmo al movimiento.
Olor a demencia circulando en los pulmones,
lentes para la luz neón que vibra
en cada esfera.
Viernes al fin, dulce sabor de comenzar la noche
que dura cuarenta y ocho horas.
Destino de cansar el cuerpo y el alma
y olvidar la maldita semana,
para comenzar de nuevo.
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