Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Silencio, mi Señor bendito ha muerto
-el Justo injustamente ajusticiado-.
No hallaron ni delito ni pecado
Su cruz fue por dejar al descubierto
la Vida manantial en el desierto,
la dicha de tener al Padre amado
pendiente del latir de tu costado
y al Cielo desatándote liberto.
Silencio, llega turbia la neblina
y el Gólgota se vuelve calavera
y el Hombre tras su Sino se encamina.
Silencio, mi Señor en primavera
expira, y su cabeza se reclina:
su Templo se alzará tras corta espera.
-el Justo injustamente ajusticiado-.
No hallaron ni delito ni pecado
Su cruz fue por dejar al descubierto
la Vida manantial en el desierto,
la dicha de tener al Padre amado
pendiente del latir de tu costado
y al Cielo desatándote liberto.
Silencio, llega turbia la neblina
y el Gólgota se vuelve calavera
y el Hombre tras su Sino se encamina.
Silencio, mi Señor en primavera
expira, y su cabeza se reclina:
su Templo se alzará tras corta espera.