R.H Sonny
Poeta recién llegado
Pienso que he perdido el tiempo
siendo el mayor tesoro del anhelo,
que en la ignorancia del pensamiento
no cabía alguien tan sincero.
Creo haber acabado de soñar el momento
en que yo mismo a mi mismo me quiero,
que soy tan innecesario como viejo
para el habitar el mundo del ensueño.
Ahora se va a perder entre mí y el suelo
el pasto, los borregos,
el cuento;
mi alma se filtrará al pliego de un sendero;
Un sendero que mas será mi vuelo
que esperar con ansiar muerto,
unas hectáreas más allá de mi huerto
un feliz solar campestre sin mi cuerpo.
Así que ya no me veras en la plazoleta sentar sonriendo
la carcajada falsa de los domingos en el asentamiento,
no respiraras mi humo ni enfurecerás tosiendo
no me veras por mi culpa siendo.
Ya las tristezas, las disputas o los profundos sentimientos
las golondrinas y los gorriones molestos,
los cuchicheos de abordamiento,
las manchas de gasolina en el suelo;
las noches en que sentaba el pedo
en el porche sin tapones de corcho etéreo,
los brindis sonando fieros
como el hígado suspirado por ningún momento.
O como mi perfume de mirlo muerto
no asustará más a tu enjaulado y astuto cuervo,
como se llena el declarado mi recuerdo,
con suspiros de soledad esperada en los sueños.
Como el lugar se l.lena de aire vecinal nuevo,
y que mi falta se hará festejo
con la que esperar el año nuevo
en las torres torcidas
en las que solíamos ir a despedir el viejo
siendo el mayor tesoro del anhelo,
que en la ignorancia del pensamiento
no cabía alguien tan sincero.
Creo haber acabado de soñar el momento
en que yo mismo a mi mismo me quiero,
que soy tan innecesario como viejo
para el habitar el mundo del ensueño.
Ahora se va a perder entre mí y el suelo
el pasto, los borregos,
el cuento;
mi alma se filtrará al pliego de un sendero;
Un sendero que mas será mi vuelo
que esperar con ansiar muerto,
unas hectáreas más allá de mi huerto
un feliz solar campestre sin mi cuerpo.
Así que ya no me veras en la plazoleta sentar sonriendo
la carcajada falsa de los domingos en el asentamiento,
no respiraras mi humo ni enfurecerás tosiendo
no me veras por mi culpa siendo.
Ya las tristezas, las disputas o los profundos sentimientos
las golondrinas y los gorriones molestos,
los cuchicheos de abordamiento,
las manchas de gasolina en el suelo;
las noches en que sentaba el pedo
en el porche sin tapones de corcho etéreo,
los brindis sonando fieros
como el hígado suspirado por ningún momento.
O como mi perfume de mirlo muerto
no asustará más a tu enjaulado y astuto cuervo,
como se llena el declarado mi recuerdo,
con suspiros de soledad esperada en los sueños.
Como el lugar se l.lena de aire vecinal nuevo,
y que mi falta se hará festejo
con la que esperar el año nuevo
en las torres torcidas
en las que solíamos ir a despedir el viejo