Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
¡Marcados senderos!
cuestas pendientes que rugen,
entre el con fin de ideas adversas,
arremolinadas en el canto de espada,
con semillas muertas...
Tierra ahogada,
en preciadas flores,
con el perfume de muertos,
con el vestido de invierno...
Blancura enfermiza,
que roba la luz,
para cegar mis pupilas,
y bendecir mi oscuridad,
camino... solo camino...
¡Amarra el barco!
que las ilusiones flotan,
con cristales pequeños,
afilados y crueles,
mientras los sueños duermen...
Que ruja el León,
que cante la grulla,
porque el Dragón perdido,
sumerge sus escamas en la nada...
Con el colmillo acerado,
de muerte vacía,
con el testimonio a Fe,
de un contexto grotesco,
Con violencia requerida,
mientras perforo tu hielo,
con daga ardiente de venganza,
con anhelo de serpiente...
clavar mis colmillos,
entre tus muslos tersos...
Que muera desangrada la razón,
si es más divertida la locura,
llevar la anarquía con bandera completa,
¡Mal, bien! ¡Bien, Mal!
Soy ambos... soy nada,
soy todo... soy cielo,
soy mar, soy nube,
soy estrella... ¡soy Dios!
Pervirtiendo a la paz,
con el collar de sumisa,
para violar la doncella,
que se convierta en mi esclava eterna,
Con el zumbido de avispa,
con el aguijón compuesto,
de sonrisas mortuorias,
de ironías alegres...
Moraleja entre comadrejas,
que no se muerden por error,
si ahora confundes,
el palacio con choza,
la choza con estercolero...
¿Que voy a hacer de ti?
¿Miel?... ¿Hiel?
¡Ja! para ello no me necesitas,
quizá para despedirte despacio,
con horrenda agonía...
estaré presente en tu primer deceso,
cayendo en la luz, alejando las sombras,
Túnel confuso y de irritable manía,
trascender entre piedras,
morir entre escombros,
con humo y fuego,
con hielo y sangre coagulada,
¡Ah la mar! ¡Ah la marea!
que sirva respiro,
si de calor muero,
de excitación vivo,
de sueños me alimento...
Dejar el firmamento sin estrellas,
para hacerme la corona,
con la Luna por pendiente,
que de medallón se llame...
Que esta noche os respiro,
cerca del cuello,
que sientan mis uñas,
dibujar en tu espalda,
los signos perdidos,
que traigan... tu pasión,
mi pena...
¡Violá amigos míos!
¡Que la locura reina!
¡Desde el centro de mis entrañas!
¡que baña mis venas!
¡Champaña y veneno!
¡Sangre y arena!
¡Violá!
L.V.
cuestas pendientes que rugen,
entre el con fin de ideas adversas,
arremolinadas en el canto de espada,
con semillas muertas...
Tierra ahogada,
en preciadas flores,
con el perfume de muertos,
con el vestido de invierno...
Blancura enfermiza,
que roba la luz,
para cegar mis pupilas,
y bendecir mi oscuridad,
camino... solo camino...
¡Amarra el barco!
que las ilusiones flotan,
con cristales pequeños,
afilados y crueles,
mientras los sueños duermen...
Que ruja el León,
que cante la grulla,
porque el Dragón perdido,
sumerge sus escamas en la nada...
Con el colmillo acerado,
de muerte vacía,
con el testimonio a Fe,
de un contexto grotesco,
Con violencia requerida,
mientras perforo tu hielo,
con daga ardiente de venganza,
con anhelo de serpiente...
clavar mis colmillos,
entre tus muslos tersos...
Que muera desangrada la razón,
si es más divertida la locura,
llevar la anarquía con bandera completa,
¡Mal, bien! ¡Bien, Mal!
Soy ambos... soy nada,
soy todo... soy cielo,
soy mar, soy nube,
soy estrella... ¡soy Dios!
Pervirtiendo a la paz,
con el collar de sumisa,
para violar la doncella,
que se convierta en mi esclava eterna,
Con el zumbido de avispa,
con el aguijón compuesto,
de sonrisas mortuorias,
de ironías alegres...
Moraleja entre comadrejas,
que no se muerden por error,
si ahora confundes,
el palacio con choza,
la choza con estercolero...
¿Que voy a hacer de ti?
¿Miel?... ¿Hiel?
¡Ja! para ello no me necesitas,
quizá para despedirte despacio,
con horrenda agonía...
estaré presente en tu primer deceso,
cayendo en la luz, alejando las sombras,
Túnel confuso y de irritable manía,
trascender entre piedras,
morir entre escombros,
con humo y fuego,
con hielo y sangre coagulada,
¡Ah la mar! ¡Ah la marea!
que sirva respiro,
si de calor muero,
de excitación vivo,
de sueños me alimento...
Dejar el firmamento sin estrellas,
para hacerme la corona,
con la Luna por pendiente,
que de medallón se llame...
Que esta noche os respiro,
cerca del cuello,
que sientan mis uñas,
dibujar en tu espalda,
los signos perdidos,
que traigan... tu pasión,
mi pena...
¡Violá amigos míos!
¡Que la locura reina!
¡Desde el centro de mis entrañas!
¡que baña mis venas!
¡Champaña y veneno!
¡Sangre y arena!
¡Violá!
L.V.